¿Por qué la reina de Cobá construyó la carretera más larga del mundo maya?
La arqueóloga Traci Ardren, profesora de antropología en la Universidad de Miami, se ha preguntado si la poderosa reina guerrera K'awiil Ajaw mandó edificar una vía de 100 km para invadir a la vecina y aislada Yaxuná y así frenar la expansión del emergente imperio de Chichén Itzá.
El poder del LIDAR en la arqueología
El LIDAR (detección y rango por luz) permite mapear estructuras ocultas bajo la densa vegetación, revelando ciudades enteras que han sido engullidas por la selva durante siglos. Desde aviones de bajo vuelo, pulsos láser rápidos golpean el terreno y, al medir el tiempo de retorno, generan mapas digitales en 3D.
El estudio del “Camino Blanco 1”
Ardren y el proyecto PIPCY (Centro de Interacción del Yucatán) realizaron un levantamiento LIDAR en 2014 y 2017 sobre lo que los locales llaman Sagrado 1 o Camino Blanco 1. Los resultados, publicados en el Journal of Archaeological Science, identificaron más de 8 000 estructuras cubiertas a lo largo de la calzada, que mide unos 8 metros de ancho.
Contrario a la creencia anterior de que la vía era recta, el mapa muestra desvíos que incorporan poblados preexistentes entre Cobá, que dominaba el este de Yucatán, y Yaxuná, una ciudad más pequeña pero con una pirámide casi tres veces mayor que la del famoso Castillo de Chichén Itzá, situada a 24 km.
Ardren comenta: “El LIDAR nos permitió entender la carretera con gran detalle, descubrir nuevos asentamientos y confirmar que no es recta. Eso sugiere una intención geopolítica: conectar Cobá con los pueblos intermedios”.
Motivaciones estratégicas
La proximidad de Yaxuná a Chichén Itzá, que floreció tras la desaparición de ambas ciudades, lleva a los investigadores a pensar que K'awiil Ajaw construyó la vía para invadir Yaxuná y consolidar una posición en el centro de la península. Gobernó Cobá desde el 640 d.C., y su iconografía muestra a prisioneros bajo sus pies, evidencia de campañas expansionistas.
“El surgimiento de Chichén Itzá motivó a Cobá a buscar una fortaleza central. El Camino Blanco fue uno de sus últimos intentos por mantener el poder”, afirma Ardren.
Excavaciones y pruebas de la hipótesis
Con fondos de la National Science Foundation, Ardren y su equipo excavaron agrupaciones de hogares a lo largo del camino para comparar los artefactos de Cobá y Yaxuná antes y después de la construcción. Hasta ahora, se han sondado viviendas en los márgenes de ambas ciudades y se planifica una tercera excavación este verano en un punto intermedio identificado por el LIDAR.
Una hazaña de ingeniería
La calzada, pese a atravesar terreno ondulado, se mantuvo plana rellenando los desniveles con enormes bloques de piedra caliza y cubriéndolos con un yeso blanco brillante, similar al concreto romano del siglo III a.C. Este revestimiento habría actuado como faro entre la selva, guiando a viajeros incluso de noche.
“La carretera era un faro en medio de los campos de maíz y los árboles frutales. Los mayas despejaron la zona para obtener madera, necesaria tanto para la construcción de viviendas como para quemar la cal y crear el revestimiento”, explica Ardren.