Descubrimientos arqueológicos

El sarcófago de Simpelveld: el único romano con decoración interior esculpida

Descubrimiento inesperado

El 11 de diciembre de 1930, mientras realizaba trabajos de excavación en su propiedad de la Stampstraat, en el pueblo holandés de Simpelveld, Andreas J. Wierts encontró tres sarcófagos de arenisca. Dos estaban saqueados, pero el tercero permanecía intacto, aunque su tapa estaba rota.

El arqueólogo Jan Hendrik Holwerda, al que se informó del hallazgo, quedó asombrado al observar el interior: estaba cubierto por un relievo en alto relieve de gran detalle, algo nunca antes visto en los sarcófagos romanos.

El sarcófago de Simpelveld: el único romano con decoración interior esculpida

Características del sarcófago

Datado en el siglo III d.C., mide 2,40 × 1,05 m. Aunque su tamaño sugiere una función funeraria, en su interior sólo se hallaron cenizas, no un cuerpo. La propietaria, una mujer cuyo nombre se desconoce y a la que se ha denominado la Dama de Simpelveld, fue incinerada según el rito romano y sus restos fueron depositados dentro del contenedor, que en realidad es más bien una askist (urna o caja de cenizas).

El sarcófago está adornado con un elaborado alto relieve que recorre todas sus paredes internas, representando una habitación amueblada con objetos cotidianos: una silla de mimbre, un armario, un baúl, una mesa con cabezas de león y garras, estanterías con botellas y recipientes, y utensilios de tocador. En la base del prie‑dieu (asiento para rezar) aparece una réplica de un horreum (almacén), lo que sugiere un origen rural‑agrícola.

El sarcófago de Simpelveld: el único romano con decoración interior esculpida

Objetos encontrados

Junto a las cenizas se descubrieron un espejo de mano de plata, una jarra de vidrio negro, una vasija de cerámica y un conjunto de joyas de oro: un collar, un pendiente y tres anillos, dos de los cuales engastan piedras preciosas y uno lleva una inscripción.

Interpretación y contexto arqueológico

El relieve interior, al ser la única evidencia visual de mobiliario romano de madera, ofrece una valiosa visión de la vida cotidiana de la época. En 1937, a solo 150 m del hallazgo, se descubrió una villa romana, corroborando la hipótesis de que la Dama de Simpelveld pertenecía a una familia acomodada del campo.

El sarcófago de Simpelveld: el único romano con decoración interior esculpida

Un estudio de los restos óseos realizado en 2016 determinó que la mujer tenía entre 35 y 49 años al morir y que nunca realizó trabajos físicamente exigentes, lo que indica una vida de relativo lujo o, al menos, comodidad.

Restauración y exposición

En septiembre de 2020 el Rijksmuseum van Oudheden de Leiden inició una cuidadosa restauración del sarcófago. Los visitantes pudieron seguir el proceso en directo dentro del museo hasta agosto de 2021.