Durante mucho tiempo se creyó que la proximidad a recursos como el agua y la tierra fértil determinaba los patrones de asentamiento. Un nuevo estudio, centrado en la antigua ciudad de Monte Albán, en el sur de México, cuestiona esa idea.
Ubicación y permanencia
Monte Albán, situada en el Valle de Oaxaca, fue fundada alrededor del 500 a.C. y se mantuvo como la metrópolis dominante de la región durante más de 1.300 años, superando a la mayoría de las ciudades mesoamericanas prehispánicas.
¿Por qué creció tan rápido?
Los investigadores Linda Nicholas y Gary Feiman revisaron décadas de investigación para evaluar dos hipótesis tradicionales:
- Coerción: los gobernantes obligaban a la población a mudarse.
- Fertilidad del suelo: la zona ofrecía tierras agrícolas de alta productividad.
El papel de la tierra
Al comparar la ubicación de Monte Albán con mapas de uso actual del suelo en el valle, descubrieron que la ciudad no se asienta cerca de los terrenos más irrigados ni de mayor rendimiento agrícola. Las áreas más productivas estaban distribuidas de forma desigual y, antes de Monte Albán, los asentamientos se concentraban en ellas, pero la ciudad emergió en una zona menos favorecida.
"El análisis de uso de la tierra muestra claramente que Monte Albán no estaba cerca del suelo más rico. La productividad agrícola no explica su ubicación", afirma Feiman.
Coerción o no
El equipo también examinó la posibilidad de que la población fuera forzada a trasladarse. A partir de extensas encuestas arqueológicas realizadas en la década de 1960 y posteriores, concluyeron que la excavación tradicional no brinda una visión completa del desarrollo urbano; se necesitaba un enfoque macro que combinara prospección aérea, mapas y trabajo de campo a gran escala.
Vida cotidiana y cooperación
Los arqueólogos descubrieron que la mayoría de los habitantes vivían en terrazas aplanadas en laderas, en casas con varios cuartos alrededor de un patio central. Las estructuras compartían muros de contención y sistemas de drenaje, lo que obligaba a los vecinos a colaborar para mantenerlas.
La interdependencia económica también era alta: artesanos y agricultores intercambiaban productos en un mercado informal que mitigaba la irregularidad de las lluvias. No se hallaron grandes almacenes de alimentos, pero sí evidencias de intercambios que reforzaban la resiliencia comunitaria.
Organización política colectiva
A diferencia de sociedades más autocráticas como la Maya Clásica, Monte Albán mostraba una forma de gobierno más colectiva. En lugar de palacios ostentosos y tumbas monumentales, la ciudad se caracteriza por edificios públicos sin residencia, templos y amplias plazas abiertas, con escasa representación individual de élites.
Defensa, bienestar y atracción
La ubicación en una colina defensible fue esencial, pero no hubo evidencia de que los primeros habitantes fueran obligados a asentarse allí. De hecho, indicadores de salud sugieren que los residentes disfrutaban de mejores condiciones que en otras ciudades prehispánicas, gracias a las instituciones colectivas que fomentaban el bienestar.
Conclusiones
El estudio propone que el éxito de Monte Albán se basó en un marco de cooperación mutua: los líderes coordinaban la defensa y facilitaban el comercio, mientras la población producían alimentos y pagaba tributos que sostenían al gobierno. Este contrato social, más equitativo que los modelos anteriores, permitió que la ciudad perdurara más de un milenio. Cuando el sistema colapsó, la población disminuyó drásticamente y surgieron regímenes más autoritarios.