El mito del Diluvio en la literatura mesopotámica
Investigadores y especialistas coinciden en que el origen del mito del Gran Diluvio, presente en numerosas culturas del Mediterráneo y del Próximo y Medio Oriente, se encuentra en la tradición mesopotámica plasmada en el poema de Gilgamesh, que incluye una versión aún más antigua.
El relato del diluvio aparece en la tabla XI del poema, una copia realizada mayormente a partir de un poema anterior llamado Atrahasis. Curiosamente, la copia que ha sobrevivido es posterior a la del propio Gilgamesh.
Atrahasis, llamado por los babilonios Utnapishtim y por los sumerios Ziusudra, sobrevivió al cataclismo construyendo una embarcación que albergó a su familia y a una pareja de cada especie animal. En el poema de Gilgamesh, el héroe visita a Utnapishtim, quien le narra su historia y el modo en que alcanzó la inmortalidad, objetivo que también persigue Gilgamesh.

Descubrimientos en Abu Salabikh
Entre 1963 y 1989 se excavó en Irak el sitio de Abu Salabikh, una pequeña ciudad mesopotámica que prosperó a mediados del tercer milenio a.C., situada a unos 20 km al noroeste de la antigua Nippur. Las primeras campañas fueron dirigidas por el Oriental Institute de la Universidad de Chicago y, desde 1975, por la British School of Archaeology in Iraq.
Se desenterraron más de 500 tablillas cuneiformes, mayormente textos escolares, pero también poemas, himnos y proverbios, algunos de los escritos más antiguos de la literatura mesopotámica. Entre ellas destaca la que contiene las Instrucciones de Shuruppak.

¿Quién fue Shuruppak?
Se trata de una recopilación de preceptos y exhortaciones dirigidas por Shuruppak a su hijo Ziusudra, quien es idéntico al babilónico Utnapishtim y al acadiano Atrahasis, futuro héroe del diluvio. Las Instrucciones datan de los inicios del tercer milenio a.C. y constituyen una de las literaturas más antiguas que aún se conservan.
Shuruppak podría ser un patronímico más que un nombre propio, ya que designa a una de las “cinco ciudades” antediluvianas de la tradición sumeria. Era hijo de Ubara‑Tutu, registrado en la mayoría de las listas reales sumerias como el último rey antes del diluvio (también mencionado brevemente en la tabla XI del poema de Gilgamesh).

Difusión y versiones posteriores
La tablilla hallada en Abu Salabikh es la copia más antigua que se conserva de las Instrucciones, aunque existen numerosas versiones posteriores, lo que indica su gran popularidad dentro del canon literario sumero‑acadio. Una copia temprana fue encontrada en 1904 en Bismaya (Adab) por el Oriental Institute.
Contenido y estructura
El texto consiste en consejos de padre a hijo para el bienestar del reino, la familia y el propio individuo, siguiendo la misma línea que las posteriores Instrucciones de Amenemope de Egipto. Está dividido en tres partes, cada una iniciada con una exhortación.
Algunos de los consejos son eminentemente prácticos, mientras que otros son preceptos morales. En total, la palabra “no” aparece hasta 64 veces, reflejando normas que más tarde resonarán en los Diez Mandamientos y en el Libro bíblico de Proverbios.
El estilo es repetitivo y recursivo, característico de la tradición oral. Aunque gran parte de las Instrucciones ha sido traducida gracias a las tablillas descubiertas, la ausencia de fragmentos impide una reconstrucción completa.
Autoría
Según el propio texto, fue escrita por una servidora llamada Nisaba, quien la dictó Shuruppak, hijo de Ubara‑Tutu, para su hijo Ziusudra. Nisaba es la diosa sumeria de la fertilidad, la caligrafía y la astrología.