Un equipo del Instituto Weizmann de Ciencias ha publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences una novedosa técnica que permite detectar rastros no visuales de fuego con al menos 800 000 años de antigüedad, una de las pruebas más antiguas del uso controlado del fuego.
Una herramienta basada en IA y espectroscopía
El método combina inteligencia artificial y espectroscopía para identificar cambios químicos en herramientas de piedra y restos óseos que indican exposición a altas temperaturas. La aproximación supera las limitaciones de los métodos tradicionales, que dependen de evidencias visuales como ceniza o carbón y rara vez llegan a fechas superiores a 200 000 años.
El yacimiento de Evron
Ubicado en la Galilea occidental, el yacimiento al aire libre de Evron fue descubierto en los años 70. Las excavaciones dirigidas por el profesor Avraham Ronen alcanzaron 14 m de profundidad, revelando fósiles animales y herramientas paleolíticas datadas entre 800 000 y 1 millón de años. Ningún resto mostraba señales visuales de combustión, pues la ceniza y el carbón se degradan con el tiempo.
Resultados del análisis
El nuevo modelo de IA, desarrollado por el Dr. Ido Azuri y su equipo, analizó 26 herramientas de sílex del yacimiento. Los datos revelaron que varias fueron calentadas a temperaturas superiores a 600 °C. Además, mediante una técnica espectroscópica distinta, se examinó 87 restos faunísticos y se detectaron cambios estructurales en la muela de un elefante extinto, también atribuibles al calor.
Implicaciones para la evolución humana
El hallazgo sugiere que los homínidos de la zona ya dominaban el fuego mucho antes de lo que demostraban los registros visuales. El control del fuego habría facilitado la cocción, mejorando la digestión de proteínas y favoreciendo el crecimiento cerebral, así como la fabricación de herramientas más avanzadas y la protección contra depredadores.
Perspectivas futuras
Los investigadores planean aplicar la técnica a otros sitios paleolíticos inferiores, incluso a aquellos con entre uno y dos millones de años, para buscar evidencia oculta de fuego. El proyecto también demuestra el valor de la colaboración interdisciplinaria: química cuántica, arqueología científica y prehistoria convergen para ampliar nuestro conocimiento del pasado.
En palabras del Dr. Filipe Natalio, “no solo demostramos que es posible detectar fuego sin señales visuales, sino que revelamos el enorme potencial de la sinergia entre humanidades y ciencias”.