Descubrimiento sorprendente
Un estudio reciente ha detectado átomos de grafito atrapados en granos de circonio, lo que indica que la vida en la Tierra apareció al menos hace 4.100 millones de años, es decir, 300 millones de años antes de las estimaciones más recientes.

¿Por qué antes se pensaba que la Tierra era inhóspita?
Hasta ahora la mayoría de los científicos consideraba que la Tierra primitiva, formada hace unos 4.540 millones de años, era un entorno hostil, demasiado caliente o seco para albergar vida. “La Tierra temprana no era un infierno hirviendo”, afirma Mark Harrison, de la Universidad de California‑Los Ángeles y coautor del estudio.
La evidencia en un circonio
Los autores, publicados en Proceedings of the National Academy of Sciences, analizaron cerca de 10 000 circonios procedentes de magma y rocas fundidas recolectados en Australia. Los circonios son los minerales más antiguos conocidos (algunos de 4,4 mil millones de años) y a menudo contienen inclusiones que registran las condiciones de su formación. “Son verdaderas cápsulas del tiempo”, destaca Elizabeth Bell, autora principal.
De los 10 000 cristales, 656 contenían inclusiones y se estudiaron en detalle 79. En uno de ellos se hallaron dos inclusiones de grafito puro. El circonio fue datado en 4,1 mil millones de años mediante la relación uranio/plomo; el grafito que alberga es, probablemente, aún más antiguo.
Carbono biogénico y fotosíntesis
Los análisis isotópicos del grafito revelaron una proporción de ^12C/^13C típica de procesos biológicos, lo que sugiere que el carbono es biogénico, es decir, producido por vida. Aunque no constituye una prueba absoluta, constituye una pista contundente de que organismos vivían hace al menos 4,1 mil millones de años.
“La Tierra primitiva debía ser mucho más parecida a la actual de lo que imaginábamos. Con los ingredientes adecuados, la vida parece formarse rápidamente”, resume Mark Harrison.
Esta hipótesis sitúa la aparición de la vida antes del Gran Bombardeo Tardío, hace unos 4 mil millones de años, un periodo de intensas lluvias de meteoritos que creó los cráteres lunares. “Hace veinte años esto habría sorprendido”, señala el investigador. Hoy la idea gana terreno, y descubrimientos como este la refuerzan. Sciences et Avenir ya había planteado la posibilidad en 2009.