Dos casos raros de eunucismo post-faraónico podrían haberse detectado en el norte de Egipto.
Relieve del sarcófago de la princesa Kaouit (Dinastía XI), donde un eunuco sirve una bebida a su señora mientras un sirviente le arregla el cabello.
Descubrimiento arqueológico
Plothin, ministro de Ptolomeo XIII, habría pertenecido a esta casta tan particular. Hasta ahora no se habían encontrado restos arqueológicos de eunucos, hombres que desde la antigüedad sufrían la mutilación de la castración (ver recuadro). Sin embargo, análisis realizados a dos esqueletos exhumados entre 2007 y 2013 en la gobernación de Monufía, en Quesna (sitio egipcio de época grecorromana, IV c. a.C.– I c. d.C.), revelan posibles indicios de esta práctica.
Según Scott Haddow* del Laboratorio Pacea (UMR 5199, Universidad de Burdeos), Joanne Rowland de la Facultad de Historia, Clásicas y Arqueología de la Universidad de Edimburgo y Sonia Zakrzewski del Departamento de Arqueología de la Universidad de Southampton, los huesos presentan rastros probables de castración.
Detalles de los hallazgos
En la reunión anual de la American Association of Physical Anthropologists (19‑22 abril 2017, Nueva Orleans, EE. UU.), el equipo describió anomalías fisiológicas detectadas en los restos de dos adolescentes entre 151 esqueletos excavados. “Encontramos que tenían una estatura superior a la media y mostraban signos de crecimiento óseo anormal. Los individuos castrados antes de la pubertad tienden a crecer más, presentan hombros y tórax estrechos pero caderas anchas”, explicó el arqueólogo Scott Haddow a Sciences et Avenir. “No obstante, estos rasgos también pueden deberse a trastornos genéticos que alteran el sistema endocrino y provocan características sexuales ambiguas”.
Ubicación de los dos posibles casos de eunucismo (en rojo) en el cementerio grecorromano de Quesna, Delta del Nilo, Egipto. © Scott Haddow, Sonia Zakrzewski, Joanne Rowland.
El primer esqueleto, del periodo ptolemaico (B21), presenta una orientación funeraria inusual: su cabeza apunta al sur, a diferencia de los demás restos (cabeza al norte), lo que sugiere un entierro específico.
Restos del B21 en la necrópolis de Quesna, Egipto. © Scott Haddow, Sonia Zakrzewski, Joanne Rowland.
Además, el individuo estaba acompañado de numerosos amuletos funerarios, indicando un tratamiento diferenciado. En contraste, el segundo esqueleto (B26), de época romana posterior, se halló en una fosa colectiva de ladrillos de barro, lo que podría reflejar una mayor integración social de los eunucos en aquel período. “Su presencia en una tumba comunal sugiere que, en la época romana, los individuos intersexuales eran más aceptados”, añadió la investigadora.
Tumba romana colectiva donde se encontró el B26. © Scott Haddow, Sonia Zakrzewski, Joanne Rowland.
En el caso de este adolescente, la castración prepuberal es una hipótesis, aunque también podría tratarse del síndrome de Klinefelter (presencia de un cromosoma X adicional). “Solo podremos confirmarlo mediante análisis de ADN”, puntualizó Scott Haddow. El emperador Domiciano (81‑96 d.C.) habría sido el primer monarca romano en prohibir esta práctica.
Eunucos a lo largo de la historia
Los eunucos, hombres castrados, podían haber sufrido la mutilación como castigo o de forma voluntaria para desempeñar ciertos cargos, especialmente en harenes y ginecólogos reales. La castración se realizaba de tres maneras: amputación del pene, extirpación de los testículos o emasculación total. Esta práctica apareció en múltiples civilizaciones desde la Antigüedad. Los textos acadios de Lagash (siglo XXI a.C.) ya hacen referencia a casos de eunucos, al igual que en Asiria, donde desempeñaban importantes funciones políticas en cortes babilónicas y persas.
Incluso la Biblia menciona a un eunuco: en Génesis, Potifar es descrito como el eunuco del faraón. En la China tardía de la dinastía Ming (1644), el Palacio Prohibido albergaba casi 70 000 eunucos; al caer la dinastía Qing en 1912, aún quedaban 470. Su papel era impedir relaciones sexuales con las esposas reales y evitar que tomaran el poder. Sin embargo, el faraón Ammenemes (Dinastía XII) fue asesinado por sus propios eunucos.
En el Imperio Bizantino, los eunucos (hadim) administraban los harenes de Constantinopla y tenían gran influencia política. En Occidente, los “castrados” cantaban en iglesias hasta el siglo XVIII; el más famoso fue el italiano Carlo Maria Michelangelo Broschi, conocido como “Farinelli”, fallecido en 1705.
*Two Potential Cases of Eunuchism from a Ptolemaic‑Roman Cemetery in the Western Delta of Egypt: Differential Diagnosis and Social Implications. Scott D. Haddow, Sonia Zakrzewski, Joanne Rowland