Descubrimiento del kurgán de los Sakas
Un equipo dirigido por Zainolla Samashev, del Instituto Margulan de Arqueología en Astana, desenterró en julio de 2018 un monumental kurgán de 2 800 años de antigüedad en la cordillera de Tarbagatai, al noreste de Kazajistán. Dentro del túmulo se hallaron más de 3 000 objetos de oro y otros metales preciosos, pertenecientes a los escitas orientales, conocidos en persa como Sakas.

Los tesoros encontrados
Entre los hallazgos destacan delicados pendientes, figuras de animales incrustadas con gemas, flechas de bronce, y una gran cantidad de adornos que originalmente se cosían a la ropa. Los artesanos sakanos trabajaban el oro en láminas de menos de quince micrones de espesor, logrando piezas de una finura extraordinaria.

Características del enterramiento
El kurgán, cubierto por enormes bloques de piedra y rodeado de cairns, contenía una cámara funeraria de madera donde se conservaban los restos del difunto y ofrendas como caballos sacrificados, una práctica típica de los túmulos escitas del Altái. Estas construcciones se encuentran en la encrucijada de un territorio que se extiende desde Siberia hasta Mongolia y China.
Según el historiador Yaroslav Lebedinsky, “visitar sitios tan intactos es hoy muy raro; el saqueo es frecuente”. Algunas piezas del famoso “acervo siberiano” del zar Pedro el Grande provienen precisamente de estas regiones remotas.

¿Quiénes fueron los Sakas?
Los Sakas, también llamados escitas asiáticos, fueron pueblos nómadas de origen iraní que habitó las estepas de Asia Central entre el siglo VIII a.C. y el siglo III d.C. Su cultura se caracterizó por la pasión por el oro, las armas y los caballos. A diferencia de los escitas europeos, los Sakas mantuvieron su presencia hasta la época medieval, llegando incluso a influir en la zona del Valle del Tarim, en Xinjiang (China).
Los relatos clásicos ofrecen escasas referencias: Heródoto menciona brevemente a los Sakas en el contexto de los ejércitos persas, y los textos persas enumeran tribus cuya ubicación exacta sigue sin estar clara. Sin embargo, a principios de nuestra era surgieron los reinos indo‑escitas en el norte de la India, demostrando la capacidad de adaptación y expansión de estos pueblos.

Legado y relevancia
El hallazgo del kurgán de Tarbagatai aporta una visión única sobre la orfebrería, las costumbres funerarias y la red de contactos de los Sakas con civilizaciones tan lejanas como la China de la dinastía Zhou. Cada pieza, desde los modestos pendientes hasta los elaborados colgantes, narra la historia de una sociedad nómada cuya influencia se extiende mucho más allá de las estepas kazajas.