Un hallazgo sin precedentes en la "Pompeya maya"
Un entierro, el primero de su tipo, fue descubierto en Joya de Cerén, la ciudad prehispánica sepultada por la erupción del volcán Loma Caldera hace más de 1.400 años.

Los restos humanos, en estado de conservación pobre, fueron hallados a principios de noviembre de 2018 y anunciados por la Ministra de Cultura de El Salvador. El sitio arqueológico, descubierto en 1976, fue incluido en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1993 y se sitúa a unos 35 km al norte de San Salvador.
¿Quién fue la persona enterrada?
Según la arqueóloga Michelle Toledo, el individuo probablemente vivió en la ciudad pero no murió durante la erupción del volcán Loma Caldera. El cuerpo fue enterrado mucho después del evento catastrófico, en el periodo Clásico Tardío (600‑900 d.C.), como indican los sedimentos de tierra blanca presentes en la fosa.
Joya de Cerén: la Pompeya de Centroamérica
El sitio se conserva bajo una capa de ceniza de unos cinco metros de espesor, ofreciendo una visión única de la vida cotidiana de los antiguos mayas. A diferencia de la Pompeya italiana, donde se encontraron cuerpos, en Cerén la población parece haber percibido la inminencia de la erupción y evacuó la zona antes del desastre.
La erupción de 535 d.C. destruyó las localidades mayas circundantes y dio origen al lago Ilopango, que hoy cubre más de 50 km². Este es el primer hallazgo de un entierro en más de cuarenta años de excavaciones en el lugar.
Importancia del descubrimiento
El entierro permite profundizar en aspectos como los rituales, la agricultura, el comercio, la administración y los hábitos alimentarios de la comunidad maya de Cerén. Estos datos refuerzan la comparación con la Pompeya romana, sepultada por la erupción del Vesubio en el 79 d.C.