Descubrimientos arqueológicos

No existen tumbas prehistóricas

Entrevista a Éric Crubézy

Éric Crubézy, profesor de antropología biológica en la Universidad de Toulouse III‑Paul Sabatier y especialista en ritos funerarios, afirma que la aparición de los primeros enterramientos marca el comienzo de la historia.

No existen tumbas prehistóricas

El doctor y antropólogo habló en los Encuentros de Investigación y Creación del Festival de Avignon.

Este artículo proviene de la revista Sciences et Avenir – La Recherche n.º 893, julio‑agosto 2021.

Una tumba de 60 000 años decorada con flores

Sciences et Avenir: Su ponencia en el Festival de Avignon comienza con el ejemplo de una tumba de 60 000 años decorada con flores. ¿Qué nos indica?

Éric Crubézy: Nos recuerda que los ritos funerarios son muy antiguos y no son exclusivos de nuestra especie. La tumba descubierta en la cueva de Shanidar, en Irak, pertenece a un neandertal; su existencia confirma, junto a otros hallazgos, que esta especie practicaba el entierro de los muertos. La idea fue debatida durante más de un siglo antes de ser aceptada. Demostrar que allí se colocaron flores no fue fácil; la científica francesa Arlette Leroi‑Gourhan tuvo que analizar la concentración de polen. Yo, por mi parte, he estudiado enterramientos de Homo sapiens, donde la evidencia es más clara. Por ejemplo, en una tumba egipcia de 5 000 años encontré los restos de un ramo.

El papel de las flores en los rituales funerarios

En su último libro explica que las flores forman parte de los múltiples rituales alrededor del difunto. ¿Cómo se estructuran?

Aunque la variedad de ritos es amplia, se pueden distinguir tres etapas esenciales:

  1. Ver el cuerpo: observar al fallecido para reconocer su ausencia. El cuerpo, a menudo vestido y preparado en el hogar, queda en la memoria de los seres queridos.
  2. Ocultar el cuerpo: enterrarlo o incinerarlo. El ocultamiento responde a la necesidad de afrontar la muerte; la visión permite aceptar la ausencia, pero la comprensión total de la muerte parece requerir que el cuerpo desaparezca.
  3. Sacralizar: transformar al individuo en “el difunto”. Puede ser una acción puramente psíquica, como esparcir cenizas en un río, o basarse en elementos materiales, como la construcción de una tumba, que marca la separación entre vivos y muertos.

¿De dónde proviene esta tipología funeraria?

Al observar a algunos grandes simios, vemos que permanecen junto a los cuerpos de sus compañeros y parecen mostrar tristeza antes de abandonarlos. ¿Podría ser el origen del “ocultar” el cuerpo? Es difícil afirmarlo con certeza.

La sacralización implica imaginación: pensar, hablar y, en definitiva, “hacer historia” del fallecido. Por eso afirmo que no existen tumbas prehistóricas; con la tumba, la metamorfosis y la historia ya habían comenzado.

Tecnología y animación de fotos de fallecidos

Algunas aplicaciones permiten animar fotografías de personas fallecidas. ¿Qué opina al respecto?

Me resulta desconcertante. Revivir a figuras históricas como Napoleón no plantea problemas, pero intentar “traer de vuelta” a seres queridos mientras el duelo no ha concluido parece ir en contra de los comportamientos evolutivos que nos ayudan a aceptar la muerte.

* "La memoria del futuro" en el Festival de Avignon: la Agencia Nacional de Investigación (ANR) y el Festival de Avignon organizaron la octava edición de los Encuentros de Investigación y Creación sobre "la memoria del futuro", en colaboración con Sciences et Avenir, los días 8 y 9 de julio de 2021.

Obra citada: Los orígenes de los ritos funerarios: ver, ocultar, santificar. Odile Jacob, 2019.