En el siglo XV, la expansión europea estuvo impulsada por una combinación de intereses que motivaron a navegantes y aventureros a buscar rutas y territorios desconocidos.
1. Motivo económico
Los monarcas y comerciantes europeos buscaban nuevas rutas comerciales hacia Oriente, especialmente a la India y China, para obtener especias, seda y otros productos de alto valor. Al evitar los intermediarios y los elevados costos de los caminos terrestres, esperaban aumentar sus ganancias y reforzar su poder económico.
2. Motivo religioso
La difusión del cristianismo jugó un papel crucial. Muchos exploradores eran también misioneros que pretendían convertir a los pueblos indígenas al catolicismo, ampliando la influencia religiosa de Europa y justificando la expansión territorial.
3. Motivo científico y geográfico
El deseo de conocer el mundo y mejorar los conocimientos cartográficos motivó a científicos, geógrafos y curiosos a explorar tierras desconocidas. Documentar nuevas costas, ríos y recursos naturales se convirtió en una prioridad para ampliar el saber de la época.