Figuras Históricas

Pōmare IV, reina de Tahití

Reina de Tahití, Pōmare IV (1813‑1877), conocida también como Pomare la Grande, gobernó durante cincuenta años. Fue testigo de la llegada de los británicos y, después, de los franceses, contra quienes intentó resistir.

Contactos con europeos

Pōmare IV, reina de Tahití

Hija de la princesa Teriitaria Tamatoa, nieta del rey Tamatoa III de Raiatea y del rey Pōmare II de Tahití, ‘Aimata nació el 28 de febrero de 1813 en Pare, Tahití. Su nombre de nacimiento, que significa “devoradora de ojos”, alude a un antiguo rito tahitiano en el que el soberano se tragaba el ojo del enemigo vencido.

Cuando nació, los primeros contactos con exploradores europeos ya llevaban medio siglo: Samuel Wallis (1767), Louis‑Antoine de Bougainville (1768), James Cook (1769, 1773, 1777) y William Bligh (1788) habían visitado la isla, alternando relaciones amistosas y conflictivas con los tahitianos. Tahití se convirtió en escala para balleneros, que introdujeron alcohol y enfermedades devastadoras.

A partir de 1797, misioneros británicos se asentaron para evangelizar y combatir la cultura tradicional. El padre de ‘Aimata, Pōmare II, se convirtió al cristianismo en 1812; esa conversión, junto con la llegada de los misioneros, marcó un punto de inflexión. En 1819 se promulgó el Código Pomare, inspirado por los monjes, que obligaba a cubrir todo el cuerpo, prohibía bailes, canciones, tatuajes y coronas de flores, transformando profundamente la sociedad tahitiana.

Acceso al trono

Pōmare IV, reina de Tahití

Pōmare II falleció en diciembre de 1821. A su hijo menor, Teriʻitaria Pōmare, le correspondió el trono bajo el nombre de Pōmare III, aunque tenía apenas un año. La regencia quedó en manos de su madre, Teremoemoe, y de los jefes tahitianos bajo la influencia de los misioneros. En 1824 se organizó la primera coronación al estilo europeo y se creó una asamblea legislativa para acercar la monarquía a un modelo constitucional, reforzando la prohibición de los cultos tradicionales.

En diciembre de 1822 ‘Aimata se casó con Tapoa, futuro rey de Bora‑Bora. El niño‑rey murió de disentería en enero de 1827 a los seis años. Con trece años, ‘Aimata ascendió al trono como Pōmare IV Vahine‑o‑Punuateraʻitua, la cuarta soberana de la dinastía Pomare, cuyo nombre significa “tos nocturna” (pō = noche, mare = tos), elegido por Pōmare I en memoria de su hija fallecida.

Reina de Tahití

Pōmare IV, reina de Tahití

Al inicio de su reinado, Pōmare IV, aún joven e inexperta, se alejó del protestantismo oficial y se acercó al Mamaia, un culto sincrético que mezclaba el cristianismo con creencias tradicionales. Los misioneros británicos lo condenaron y reprimieron el movimiento; el clérigo protestante George Pritchard se convirtió en su principal consejero.

El poder real se vio debilitado: durante la regencia de su hermano, varios jefes locales recuperaron territorios y a veces desafiaron abiertamente la autoridad de la reina. La creciente presencia de balleneros, comerciantes y religiosos extranjeros dificultaba el mantenimiento del orden.

Tras asumir el trono, Pōmare se divorció de su primer marido y contrajo nupcias con Ariʻifaaite, jefe de Huahine. De este matrimonio nacieron nueve hijos, de los cuales tres fallecieron en la infancia.

Protectorado francés

Pōmare IV, reina de Tahití

En 1834 una misión católica francesa de la Congregación de los Sagrados Corazones llegó a las Islas Gambier, iniciando la expansión de la influencia francesa en el Pacífico. En 1838 los sacerdotes Laval y Caret desembarcaron en Tahití; Pōmare los arrestó y expulsó, lo que provocó que Francia exigiera reparaciones y buscara pretexto para intervenir.

En 1842 el almirante francés Abel Aubert du Petit‑Thouars, tras haber tomado posesión de las Islas Marquesas, arribó a Tahití. Aprovechó la debilidad del poder real y se alió con jefes locales hostiles a la reina y a los británicos. Tras obtener la firma de un tratado de protectorado, obligó a Pōmare a ratificarlo. La reina mantuvo el control de los asuntos internos, mientras Francia asumió la política exterior.

Guerra franco‑tahitiana

En 1843, bajo la influencia de Pritchard, Pōmare retiró la bandera del protectorado y izó la bandera tahitiana, gesto que significó una rebelión abierta contra Francia. En noviembre de ese mismo año du Petit‑Thouars anexó Tahití y la reina se exilió en las Islas de Sotavento, que más tarde se integrarían a los Territorios Franceses del Pacífico (1898).

El conflicto armado estalló en marzo de 1844. Pritchard fue expulsado y su papel alimentó la “crisis de Pritchard”, tensionando las relaciones franco‑británicas. Los combates entre tropas francesas y rebeldes tahitianos duraron dos años y medio, hasta diciembre de 1846, cuando los franceses capturaron el fuerte Fatahua, consolidando su victoria. Dos meses después, Pōmare regresó a Tahití, recuperó el trono pero quedó obligada a aceptar el protectorado, reduciendo sus prerrogativas frente a la autoridad francesa.

Pōmare IV, reina de Tahití

Fin del reinado

La influencia francesa siguió creciendo. En 1863 los misioneros protestantes de la Sociedad Misionera Evangélica de París sustituyeron a los británicos, y la población, mayoritariamente protestante, quedó bajo control religioso francés. La presencia cada vez mayor de extranjeros erosionó gradualmente las costumbres tradicionales.

Pōmare IV mantuvo el trono hasta su muerte el 21 de septiembre de 1877 en Papeete, a los 64 años, tras un reinado de cincuenta años, uno de los más largos de la historia tahitiana. Le sucedió su hijo mayor, el príncipe Teratane Pōmare, bajo el nombre de Pōmare V, quien abdicó tres años después, entregando el reino a Francia, que lo convirtió en colonia.


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