Bessie Coleman (1892‑1926) fue una aviadora estadounidense que, en 1921, se convirtió en la primera mujer negra en obtener una licencia de piloto.

Una estudiante sobresaliente
Hija de Susan y George Coleman, nació en Atlanta, Texas, el 26 de enero de 1892. Fue la décima de trece hijos. A los dos años su familia se mudó a Waxahachie, donde asistió a una escuela reservada para estudiantes negros; caminaba más de seis kilómetros diarios para llegar a clase, desarrolló una pasión por la lectura y mostró un talento notable en matemáticas.
En 1901, cansado de la segregación racial en Texas, su padre se trasladó a Oklahoma, dejando a la familia allí. Bessie, entonces de nueve años, continuó sus estudios y, a los dieciocho, usó sus ahorros para inscribirse en la Oklahoma Colored Agricultural and Normal University (hoy Langston University). Cuando el dinero se agotó, regresó a casa.
La escuela de los hermanos Caudron
En 1915 se mudó a Chicago para vivir con sus hermanos y trabajó como manicurista. En el salón de belleza escuchó relatos de pilotos que regresaban de la Primera Guerra Mundial y se enamoró de la aviación. Como mujer negra, los colegios de vuelo estadounidenses la rechazaron y ningún piloto afroamericano aceptó entrenarla. Gracias al apoyo financiero del banquero Jesse Binga y del periódico Chicago Defender, viajó a Francia. Tras unas breves lecciones en francés, partió a París el 20 de noviembre de 1920 y se incorporó a la escuela de vuelo Caudron en Crotoy, donde aprendió a pilotar el biplano Nieuport Tipo 82.
Fenómeno mediático

El 15 de junio de 1921 obtuvo la Licencia Internacional de Piloto otorgada por la Federación Aeronáutica Internacional, convirtiéndose en la primera mujer de origen afroamericano en poseerla. Aun así, en Estados Unidos nadie quiso seguir entrenándola, por lo que tomó lecciones adicionales en Francia, los Países Bajos y Alemania. Convencida de estar suficientemente preparada, regresó a Nueva York para iniciar una carrera en demostraciones aéreas. En los siguientes cinco años se transformó en una auténtica celebridad: asistió a eventos importantes, fue solicitada por la prensa y admirada tanto por negros como por blancos, gracias a su destreza y valentía al mando. El 22 de febrero de 1923 sufrió una fractura de pierna y tres costillas tras estrellarse.
Una escuela de vuelo para jóvenes afroamericanos
Coleman soñaba con fundar una escuela de aviación para jóvenes afroamericanos, pero no vivió lo suficiente para materializarlo. El 30 de abril de 1926, en Jacksonville, abordó un Curtiss JN‑4 rumbo a Dallas, pese a las advertencias de quienes desconfiaban del avión. El mecánico William Wills pilotaba la aeronave mientras Bessie, sin cinturón de seguridad, observaba el terreno en preparación para un salto en paracaídas al día siguiente. Tras diez minutos de vuelo, la máquina entró en espiral y Bessie fue expulsada a 600 metros del suelo, falleciendo al instante. El piloto, incapaz de retomar el control, también perdió la vida.
El 2 de mayo de 1926, miles de personas asistieron al funeral de Bessie Coleman.