Figuras Históricas

Dolores Ibárruri, la Pasionaria: vida y legado

Dolores Ibárruri Gómez, conocida como la Pasionaria (1895‑1989), fue activista, política y una de las figuras más emblemáticas de la Guerra Civil española. Es famosa por el grito ¡No pasarán!, utilizado por los republicanos contra los nacionalistas.

Una vocación truncada

Dolores Ibárruri, la Pasionaria: vida y legadoOctava de once hijos, Dolores nació el 9 de diciembre de 1895 en Gallarta, una localidad minera cercana a Bilbao. Su madre, Juliana Gómez Pardo, era de origen castellano; su padre, Antonio Ibárruri, minero vasco, católico y militante carlista.

Animada por su profesora, Dolores soñaba con ser maestra y devoraba los libros que le prestaban. Sin embargo, la familia no podía costear sus estudios y, a los quince años, abandonó la ilusión. Aprendió a coser y trabajó como sirvienta.

La Pasionaria

En 1916 se casó con Julián Ruiz, minero y activista socialista, con quien tuvo seis hijos, entre ellos trillizos; sólo dos sobrevivieron hasta la edad adulta. Al año siguiente la pareja participó en la huelga general de 1917, y Julián fue detenido. En la década de 1920 volvió a encarcelarse varias veces, mientras la familia afrontaba la muerte de varios niños y una grave situación económica.

Julián introdujo a su esposa en los círculos militantes socialistas. Dolores leyó a autores como Karl Marx, formó su pensamiento político y se afilió a la Federación de Juventudes Socialistas. La Revolución rusa de 1917 marcó un punto de inflexión en su compromiso. En 1918 publicó su primer artículo en la prensa laboral, en el periódico El Minero Vizcaíno, donde, bajo la firma de La Pasionaria, denunció la hipocresía religiosa.

Mundo Obrero

Dolores Ibárruri, la Pasionaria: vida y legadoEn 1919 se afilió a la Internacional Comunista y participó en la fundación del Partido Comunista de España (PCE). Formó parte del comité provincial de Vizcaya y, tras una década de activismo, fue elegida al Comité Central del PCE en 1930. Un año después, por decisión del partido, se trasladó a Madrid, separándose de su esposo aunque mantuvieron una amistad.

En la capital, asumió la dirección del periódico del partido, Mundo Obrero. Sus artículos le valieron la vigilancia policial y fue detenida por primera vez en septiembre de 1931. En la cárcel organizó una huelga de hambre para protestar contra las condiciones de reclusión. Fue encarcelada nuevamente en marzo de 1932, donde incitó a sus compañeras a rechazar los trabajos mal remunerados impuestos por el régimen penitenciario.

Mujeres Antifascistas

En 1933 fundó la asociación Mujeres Antifascistas, destinada a la lucha contra el fascismo y la guerra. Ese mismo año fue enviada como delegada del PCE a Moscú, experiencia que la marcó profundamente. Tras la brutal represión de la revolución asturiana de 1934, el comité de Mujeres Antifascistas se convirtió en refugio para los niños de trabajadores huérfanos, y Dolores arriesgó su vida para trasladarlos a Madrid.

Su activismo le dificultó cuidar a sus dos hijos supervivientes, Rubén y Amaya, por lo que decidió enviarlos a vivir a la Unión Soviética.

¡No pasarán!

Dolores Ibárruri, la Pasionaria: vida y legadoEn 1936, tras la victoria del Frente Popular, Ibárruri fue elegida diputada por Asturias. De inmediato viajó a Oviedo y, tras negociaciones con la Dirección de Prisiones, consiguió la liberación de numerosos presos políticos.

Cuando estalló la Guerra Civil en julio de 1936, pronunció un discurso ante el Ministerio del Interior que concluyó con el histórico grito: «¡Los fascistas no pasarán!». Ese lema se convirtió en la consigna oficial de los republicanos y convirtió a Dolores en un símbolo popular, cuyo mito a menudo sobrepasa la realidad.

Exilio en la Unión Soviética

Dolores Ibárruri, la Pasionaria: vida y legadoDurante los últimos meses de la guerra, Ibárruri movilizó a obreros y soldados, se reunió con Léon Blum en Francia y organizó manifestaciones en el Velódromo de Invierno antes de regresar a Madrid para defender la capital. Tras la caída de Madrid en abril de 1939, se exilió en la Unión Soviética, donde continuó su labor militante.

En agosto de 1942 su hijo Rubén murió en la sangrienta batalla de Stalingrado. Afligida, asumió la secretaría general del PCE, cargo que mantuvo hasta 1960, año en que pasó a ser presidenta del partido.

Tras la muerte de Franco en 1975, regresó a España y fue elegida nuevamente diputada a las Cortes, más de cuatro décadas después de su primera elección.

Dolores Ibárruri falleció el 12 de noviembre de 1989, a los 93 años, a causa de una neumonía.