
Nominoë y la consolidación de Bretaña
En el siglo IX, el rey Luis I de Francia, intentando sofocar las revueltas bretonesas, nombró a Nominoë como jefe de Bretaña. Nominoë juró fidelidad al emperador y, pese a su juventud, impuso su autoridad, logrando un breve periodo de paz.
Rebelión contra Carlos el Calvo
Tras la muerte de Luis el Piadoso (840), Nominoë se levantó contra Carlos el Calvo, rey de los francos. En la batalla de Ballon (845) los bretones obtuvieron una victoria decisiva que marcó el inicio de la independencia bretona.
Acuerdo de paz y legado
Después de un nuevo intento fallido de Carlos el Calvo por someter a Bretaña, en 846 se firmó un tratado de paz. Gracias a sus políticas y a sus triunfos militares, Nominoë dotó a Bretaña de unidad geográfica, instituciones duraderas y una autonomía que perduró, con altibajos, hasta la unión con Francia en 1532.