Figuras Históricas

Felipe el Bueno (1396‑1467)

Felipe el Bueno (1396‑1467)

Vida y contexto histórico

Felipe el Bueno, duque de Borgoña entre 1419 y 1467, fue hijo de Juan el Temerario. Tras el asesinato de su padre a manos de los armagnacs, Felipe se alineó con los ingleses, reconociendo al rey Enrique V como heredero del trono francés y enfrentándose al delfín.

En 1435, mediante el Tratado de Arras, restableció relaciones con Carlos VII, lo que le permitió ampliar su poder: anexó varias ciudades de la Somme (vendidas a Francia en 1463) y adquirió el condado de Luxemburgo en 1441. Asimismo, continuó la política de su predecesor, consolidando la administración y la influencia borgoñona.

Patrono de las artes y vida personal

Felipe fue un príncipe ilustrado y protector de las artes, conocido por su gusto por la buena mesa y su gran sensualidad; se le atribuyen alrededor de treinta amantes. A pesar de su temible ira, perdonaba con rapidez, lo que explica el apodo que la posteridad le concedió.

Reflexivo y rodeado de consejeros, siempre buscaba opiniones antes de tomar decisiones, lo que le valió una reputación de gobernante prudente y culta.

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