Una leyenda sensacionalista
Los sensacionalistas adoran esta historia. Ufólogos y aficionados a los extraterrestres la convierten en un frenesí, mientras que los historiadores ofrecen una explicación mucho más racional.
El mito según la tradición celta
Según la crónica, después de descubrir una tierra sagrada dominada por demonios, llegó un pueblo que los celtas llamaban «dioses». Se dice que estos seres les enseñaron a leer, escribir y todas las ciencias que conocían, incluso operaciones cardíacas.
La leyenda relata que los barcos descendieron del cielo envueltos en una densa niebla o humo y se posaron en medio de la tierra. De ellos surgieron los dioses, portadores de buenas noticias. Al leerlo, resulta fácil imaginar naves extraterrestres que emiten humo, pero la interpretación histórica es más convincente.
Interpretación histórica
En la lengua celta, la palabra que traducimos como «cielo» también significaba «norte». Por eso, los celtas solían dirigirse hacia el norte para llegar a su isla (caminaron hacia el norte hasta encontrar Inglaterra). Así, los supuestos "barcos del cielo" en realidad provenían del norte, no del firmamento.
¿De dónde venía el humo?
Algunos colonizadores, al llegar a tierra nueva, quemaban sus propias embarcaciones para evitar que sus seguidores regresaran o huyeran. Esa práctica habría creado una columna de humo visible desde la costa, lo que los celtas interpretaron como una llegada gloriosa envuelta en niebla.
En cuanto a la escritura encontrada, se asemeja al alfabeto rúnico nórdico, lo que refuerza la hipótesis de un contacto con pueblos del norte.
Conclusión
Lo que parece una historia de naves voladoras y humo es, probablemente, la combinación de una dirección geográfica (norte), una tradición de quemar barcos al desembarcar y la presencia de símbolos rúnicos. La explicación histórica, aunque menos espectacular, resulta mucho más plausible.