Introducción
Resulta curioso que, mientras los musulmanes destruían templos en el norte de la India, en el sur, relativamente seguro, los devotos rezaban buscando refugio en el Señor. Si la ola de devoción surgiera como reacción a las atrocidades musulmanas, habría aparecido primero en Sindh y el norte, pero se manifestó en el sur.
Concepto de Bhagavad‑Bhakti
Los primeros himnos védicos del Rigveda ya alababan a Dios, de modo que la semilla de la bhakti estaba presente en los Vedas y germinó durante el periodo de los Upanishads. Los Brahmasutras de Badrayana avanzaron la idea, y la Bhagavad‑Gita la nutría con fertilizantes filosóficos.
En la Gita, Krishna le dice a Arjuna: «Sarvadharman parityajya mam ekam śaraṇam vraja» – «Abandona todas las religiones y refugiate solo en Mí». El capítulo XII describe una forma suave y profunda de devoción.
Primeras etapas y retrocesos
Con el auge del budismo y el jainismo en el siglo VI d.C., el árbol de la bhakti se marchitó, pero volvió a brotar bajo los reinos Sunga, Kanva, Satavahana y Gupta. De la época Sunga (184‑72 a.C.) a la Gupta (320‑495 d.C.) se produjeron numerosos textos religiosos que fortalecieron la veneración de Vishnu y sus encarnaciones.
Los Sutras y Smritis surgieron en la era Sunga, mientras que los Puranas, compuestos en la era Gupta, son esencialmente obras devocionales que promueven la entrega total al Señor para alcanzar el Brahman.
Revitalización bajo Shankaracharya
En el siglo VIII, Shankaracharya refutó al budismo, proclamó a Brahman como fundamento del universo y, mediante el famoso verso «Bhaja Govindam…», reactivó el flujo devocional. Tras él, la mayoría de los acharyas defendieron la visión advaita y liberaron a la bhakti de las ataduras del conocimiento intelectual.
Bhakti saguna en el sur
En el sur de la India, los santos Alvar (devotos de Vishnu) y Nayanar (devotos de Shiva) tradujeron los principios védicos, upanishádicos y puránicos al lenguaje vernáculo, facilitando la difusión popular. Sus cantos y poemas, aunque sencillos, contenían una profunda filosofía.
Los Alvar cantaban la gloria de Vishnu; los Nayanar describían a Shiva como amante y se presentaban a sí mismos como amantes de lo divino. Esta corriente surjana revitalizó el árbol bhakti alrededor del siglo XI, y sigue ofreciendo sombra a la humanidad.
Motivos del renacimiento bhakti durante el Sultanato de Delhi
Entre 1206‑1526, el movimiento bhakti resurgió como respuesta a la presión islámica. Sus causas principales fueron:
- Necesidad nacional: la multiplicidad de sectas hindúes (vaishnavismo, shaivismo, shaktismo, budismo, jainismo) estaba fragmentada. La invasión islámica exigió una religión unificadora con un espíritu filosófico común.
- Har Ko Hari Naam (El nombre de Dios como refugio): los impuestos musulmanes asfixiaban a los agricultores hindúes; muchos se convertían al Islam para escapar de la opresión. La devoción al nombre de Dios ofrecía consuelo y una salida espiritual.
- Recuperación del poder funcional: al ser excluidos del servicio estatal y perder tierras, los hindúes canalizaban su energía en la adoración, creando una corriente devocional masiva.
- Accesibilidad: la complejidad del sistema de castas provocaba conversiones al Islam. La bhakti simplificó la práctica religiosa, haciéndola accesible a todos sin distinción.
- Olvido del sufrimiento: la privación de derechos (joyas, caballos, cargos) hizo que la entrega a Dios fuera un medio para trascender la humillación.
- Apoyo mutuo: la bhakti fomentaba el amor universal, viendo a todos como hijos de Dios, lo que reforzaba la cohesión social.
Características de las sectas bhakti medievales
El bhakti medieval se caracterizó por su sencillez, ausencia de sacerdotes y rituales ostentosos, y un monoteísmo centrado en Vishnu (o sus encarnaciones Rama y Krishna). Los reformadores enfatizaban el nombre (nāma), el gurú y la rendición (prapatti), mientras rechazaban el sistema de castas.
Algunos aceptaban la idolatría, otros la descartaban, pero todos coincidían en que la salvación dependía de la gracia divina. Utilizaban el sánscrito para textos filosóficos, pero empleaban lenguas vernáculas (hindi, tamil, marathi, etc.) para cantos y enseñanzas.
Principales corrientes del movimiento bhakti
Según la Bhagavad‑Gita, existen tres caminos a la liberación: conocimiento, acción y devoción. La bhakti es el camino más accesible y se dividió en tres corrientes:
1. Corriente del conocimiento (Jnana‑mārga)
Representada por Kabir, monoteísta que adoraba al Brahman nirguna (sin atributos). Valoraba tanto el nombre como el gurú.
2. Corriente del amor (Prema‑mārga)
Los devotos del amor —como Tulsi, Sur, Meera y Namdev— concebían a Dios en relaciones humanas (maestro, amigo, esposo, padre) y se describían como amantes del divino.
3. Corriente de bhakti (Bhakti‑mārga)
Estos santos se entregaban al canto (bhajan) y la adoración de Vishnu y sus encarnaciones, así como de deidades como Durga, Lakshmi y Saraswati. Priorizaban la gracia divina sobre las obras.
Dentro de la bhakti‑mārga destacan dos subcorrientes:
- Bhakti a Rama: santos como Ramanuja, Ramananda y Tulsidas, cuya modestia y énfasis en la unidad del hinduismo buscaban integrar diversas tradiciones.
- Bhakti a Krishna: figuras como Nimbarkacharya, Chaitanya Mahaprabhu, Surdas y Mirabai, que glorificaban las variadas pasatiempos (lilas) de Krishna.
Conclusión
El movimiento bhakti medieval, nacido como respuesta a la fragmentación religiosa y a la opresión colonial, logró unificar a la población hindú bajo una devoción sencilla, accesible y profundamente humana, cuyas raíces siguen vigentes en la India contemporánea.