historia historica

Capítulo 28 – Purushartha‑Chatutaya (B)

Capítulo 28 – Purushartha‑Chatutaya (B)

Kul‑Dharma (Religión de la familia)

Además del varna‑dharma y el ashrama‑dharma, cada individuo debía cumplir con su kul‑dharma, es decir, las obligaciones derivadas del clan y la familia. Incluye deberes como padre‑dharma, madre‑dharma, esposo‑dharma, hijo‑dharma, hermano‑dharma, etc.

El padre debe proveer y proteger a sus hijos y a los demás miembros del hogar. La madre se encarga del amor y del cuidado de todos los niños y del bienestar familiar. El esposo debe tratar a su esposa, hijos y padres con humildad y compasión. La esposa, a su vez, sirve a su marido, mantiene la pureza sexual, respeta a los mayores y cuida a los menores. El hijo honra a sus mayores, satisface las expectativas de sus padres y se libera de deudas (materiales, espirituales o familiares). Las obligaciones de los padres hacia la hija y de la hija hacia la familia forman también parte del kul‑dharma.

Yuga‑Dharma (Religión de la era)

El dharma varía según la época histórica. Cada yuga (Satya‑yuga, Treta‑yuga, Dvapara‑yuga y Kali‑yuga) propone ideales diferentes: tapa‑dharma en Satya‑yuga, jñana‑dharma en Treta‑yuga, sacrificio‑dharma en Dvapara‑yuga y caridad‑dharma en Kali‑yuga.

Raja‑Dharma (Deber del rey)

Los deberes del monarca difieren de los del ciudadano común. El rey debe anteponer el bienestar de sus súbditos, tomar decisiones difíciles que beneficien al pueblo y gobernar con justicia, como si sus súbditos fueran sus propios hijos.

Se reconocen tres funciones principales del rey: (1) proteger el territorio de agresiones externas, (2) mantener el orden interno y (3) fomentar el varna‑ashrama‑dharma. Según el Mahābhārata, quien gobierna siguiendo el dharma alcanza el cielo; el que actúa con adharma cae al infierno. Sus obligaciones incluyen proteger a los justos, castigar a los malvados y garantizar paz y prosperidad.

Swadharma (Deber propio)

Cada persona posee deberes específicos según su posición familiar y social. Estos deberes, llamados swadharma, pueden variar con las circunstancias. En el sistema varna‑ashrama, el swadharma coincide con el dharma propio de la casta, pero el Bhagavad‑gītā señala que la rectitud personal sin virtud es inferior a la virtud practicada.

Apad‑Dharma (Deber en situaciones de emergencia)

En circunstancias excepcionales, una persona puede abandonar temporalmente su dharma de nacimiento y asumir el de otra varna. Por ejemplo, un brahmán puede desempeñar funciones de kshatriya o vaiśyá, y viceversa. De igual modo, un rey acorralado por el enemigo podía refugiarse en la casa de un brahmán o kshatriya, quienes le ofrecían protección sin ser culpados por transgredir su varna.

Artha (Riqueza y prosperidad)

Artha, el segundo de los cuatro puruṣārthas, se refiere a la obtención de riqueza y medios para sostener a la familia y a la sociedad. Los Vedas describen a artha como la raíz de todas las actividades humanas; sin ella, los demás objetivos (dharma, kāma y mokṣa) son difíciles de alcanzar.

Kauṭilya, en su Artha‑śāstra, enfatiza que dharma y kāma son válidos sólo cuando se cuenta con artha. El Mahābhārata afirma que artha es la “religión suprema”, pues sin recursos económicos la práctica de los ritos y la caridad se vuelve imposible.

Manu advierte que el afán desmedido por la riqueza puede conducir al adharma; la riqueza obtenida mediante violencia o explotación es condenada como asurica.

Kāma (Deseo y placer)

Kāma, el tercer puruṣārtha, engloba el deseo sexual y el placer sensorial. Es una fuerza natural que impulsa la procreación y la unión afectiva. Sin embargo, el exceso de kāma se considera una debilidad de carácter.

El dharma regula el deseo, mientras que la sociedad impone normas para evitar que el placer se convierta en una fuerza destructiva. Según el Mahābhārata, dharma es la base, artha el medio y kāma el objetivo final, pero siempre bajo el control de los dos primeros.

Kauṭilya recomienda equilibrar los tres esfuerzos (dharma, artha y kāma) con la misma intensidad; descuidar uno de ellos genera desequilibrio mental y social.

Conclusión

Los distintos dharmas – familiar, temporal, real, propio, de emergencia – y los cuatro puruṣārthas (dharma, artha, kāma y mokṣa) forman un sistema integrado que guía la vida individual y colectiva en la tradición hindú. Cada esfera tiene su lugar y su prioridad, pero todas deben convivir en armonía para alcanzar una existencia plena y virtuosa.