Introducción
Cuando se habla de la cultura rusa suelen aparecer nombres como Pushkin, Shostakovich o Dostoievski, pero también, y de forma inevitable, el vodka. El consumo de alcohol fue una pieza clave de la economía rusa mucho antes de que existiera el nombre "Rusia" y, al mismo tiempo, una verdadera pesadilla para el campesinado.
La cerveza en la Edad Media
En la época medieval la elaboración de cerveza era una obligación de los campesinos ruthenios. No la preparaban para su propio consumo, sino para los señores propietarios: boyars, príncipes y autoridades monásticas. Tanto la cerveza terminada como el lúpulo usado en su fabricación tenían un valor tan alto que el lúpulo se utilizaba como moneda, sustituyendo a las monedas de plata.
En muchos latifundios los campesinos debían pagar tributos regulares en lúpulo, recolectado en los bosques. En otros lugares, como cerca de Novgorod, el tributo se hacía en malta, otro ingrediente esencial para la cerveza. Incluso funcionarios como los recaudadores de impuestos recibían su salario en forma de maltas; por ejemplo, se documenta que un recaudador recibía siete cubos por semana. Este sistema de pagos ya se describía en gramáticas de Novgorod escritas en corteza de abedul del siglo XIV.
Un negocio prometedor
Las clases altas obtenían grandes ganancias del comercio de alcohol y sus materias primas. La cerveza aparece en decenas de fuentes ruthenias de la Baja Edad Media y del temprano periodo moderno. Boyars legaban en sus testamentos calderos y equipos de elaboración a sus hijos, e incluso donaban cervecerías completas a monasterios, como hizo Jerzy Andrzejewicz Oboleński a mediados del siglo XVI.
El museo del vodka muestra, en una sola imagen, la esencia de la cultura alcohólica rusa.
Monasterios y producción de alcohol
Los monasterios ortodoxos también dedicaban gran parte de sus recursos a la elaboración de bebidas. Según Artur Kijas, autor de La granja feudal en la Gran Rusia del siglo XIV al XVI, los monasterios (por ejemplo, los de Cyril‑Biełozierski y Spaso‑Przyłucki) contaban con salas especiales para la producción de kvass y otras bebidas ácidas.
En los talleres monásticos había numerosos calderos y cubas para elaborar cerveza y kvass, y existía una categoría de artesanos especializados en esta tarea, tanto en los monasterios como en las aldeas príncipes.
Esta organización se extendía también a la hospitalidad: los visitantes extranjeros eran recibidos con generosas raciones de bebida. El viajero y diplomático flamenco Gilberto de Lannoy, que estuvo en Novgorod en 1413, recordó haber recibido "miel y cerveza del arzobispo todos los días".
El vodka en el Gran Ducado de Moscú
Si la cerveza fue importante, el vodka es la bebida que más se asocia con la cultura rusa. Según Kijas, la destilación de vodka comenzó en el Gran Ducado de Moscú en la segunda mitad del siglo XV, bajo un estricto monopolio de las granjas feudales. Este monopolio se extendía a casi cualquier tipo de alcohol, lo que significaba que, como era de esperar, la población campesina sufría las consecuencias del afán alcohólico de la élite moscovita.
Ivan III Srogi (1462‑1505) introdujo restricciones que perduraron en Polonia hasta tiempos modernos: prohibió la producción doméstica de alcohol para consumo privado. Los campesinos sólo podían elaborar miel, cerveza o licor en fiestas familiares o religiosas; en los demás días debían comprar sus bebidas en cervecerías y destilerías monásticas. Además, la costumbre rusa obligaba a recibir a todo visitante con una bebida fresca, lo que generaba gastos inesperados y constantes quejas del campesinado. Incluso el Gran Duque Vasili III recibió esas quejas, pero sus intervenciones tuvieron poco efecto.
Conclusión
A pesar de las limitaciones y del peso económico que representaba para los campesinos, el amor de los rusos por el alcohol no desapareció. Al contrario, se consolidó como una parte esencial de la identidad cultural, un tema que merece un artículo propio.
Fuentes
- Artur Kijas, La granja feudal en la Gran Rusia del siglo XIV al XVI, Editorial Científica de la Universidad Adam Mickiewicz, Poznań, 1973.