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El jamón puede subir: la Pascua polaca en los frentes de la Segunda Guerra Mundial

Introducción

Durante la Segunda Guerra Mundial los soldados polacos vivieron unas Pascuas tan singulares que resultan difíciles de imaginar: huevos de Pascua rellenos de explosivos, jamones enviados en camiones blindados y misiones de guardia de honor en el Santo Sepulcro de Jerusalén.

Huevos explosivos y bromas de guerra

Un columnista del periódico militar británico Skrzydeł, aunque era de caballería y no aviador, dedicó la edición navideña de 1942 a unas curiosas “huevos de Pascua”. En su texto describía cómo los soldados podían lanzar al enemigo huevos de Pascua con TNT dentro, una forma de combinar la tradición con la necesidad bélica.

El jamón puede subir: la Pascua polaca en los frentes de la Segunda Guerra Mundial

Los soldados polacos, incluso bajo palmeras, celebraban la Pascua con humor y creatividad. Entre los versos que circulaban en los campamentos se leía:

“Hay una cosa que os envidiamos: esos huevos de Pascua. Cada día es Pascua para vosotros. Con tractores nos traen huevos que podemos lanzar. En cada huevo podemos escribir: ‘Esto es para Varsovia, para Kutno, para Zośka’.”

La tradición del jamón y la etiqueta del huevo

Los prisioneros de guerra polacos internados en Suiza, tras la derrota en Francia (1940), no podían bombardear al enemigo, así que se centraron en preservar la tradición nacional. En la revista del campamento Goniec Obozowy publicaron una sátira sobre los buenos modales al compartir el huevo de Pascua.

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Entre los consejos se encontraba:

“Primero el huevo. Es un plato sagrado y no debe ser disputado. Al menos dos personas deben compartirlo; si la compañía es mayor, tres o cuatro.”

Asimismo, advertían sobre la escasez de alimentos:

“Puede ocurrir que el jamón escasee; entonces se recurre al rábano picante y se conserva lo que quede.”

Easter en Palestina y Jerusalén

En 1941 la Brigada de Infantería Montañesa Independiente pasó la Pascua en Palestina. Los soldados organizaron una guardia de honor en el Santo Sepulcro y asistieron a una solemne Misa de Resurrección en Jerusalén.

El jamón puede subir: la Pascua polaca en los frentes de la Segunda Guerra Mundial

Los viajes a Jerusalén se ofrecían a precios simbólicos (110 milésimos para oficiales, 80 para soldados rasos), una iniciativa de la organización O.Z. que buscaba aliviar la moral del tropel.

Para muchos, esa visita fue la única oportunidad de ver los lugares sagrados descritos en los Evangelios, un respiro que les permitió olvidar, aunque fuera por un momento, el sufrimiento de sus seres queridos en la Polonia ocupada.

Mensajes de los comandantes

Los altos mandos comprendían el peso emocional de la celebración. El general Władysław Anders, en su mensaje de Pascua 1942, escribió:

“Nuestras familias en casa cantarán ‘Hoy es un día feliz’ con una sonrisa, porque confían en que volveremos y les traeremos la libertad.”

Ese optimismo mantuvo viva la esperanza y el coraje de los soldados polacos.

Fuentes

  1. “Gazetka Obozowa”, Diario del Centro de Reserva S.B.S.K., Palestina, No. 88 (1941).
  2. “Goniec Obozowy”, Diario de los Soldados Internados, Berna, No. 7 (1942).
  3. “Orzeł Biały”, Fighting Poland in the East, Jangi‑Jul, No. 11/12 (1942).
  4. “Wings. News from the World”, Diario de la Fuerza Aérea Polaca, Londres, No. 7 (1942).