Introducción
¿Qué pensaban los antiguos griegos y romanos del suicidio? ¿Era visto como una muestra de cobardía o, por el contrario, como un acto de honor y valentía? La tradición cristiana prohibió el suicidio desde el siglo V, pero ¿cómo era percibido antes de la llegada del cristianismo?
Grecia
En la cultura griega el suicidio estaba fuertemente influenciado por la religión y la ética. Pitágoras sostenía que la vida humana estaba bajo el control de los dioses, y cualquier interferencia era un error. Platón y Sócrates también condenaban el acto, aunque Sócrates terminó su vida mediante la ingestión de cicuta, tal como relata Platón en el Fedón. Para él, el suicidio no era una negación de los dioses, sino una forma de preservar la virtud y el honor cuando la armonía interior se hacía imposible o el desdén ajeno era inevitable.
Aristóteles, por su parte, lo calificó de cobarde y consideró que perjudicaba los derechos económicos del Estado. Los estoicos, en cambio, idealizaban la muerte digna y controlada, convirtiendo la muerte de Sócrates en un modelo simbólico de belleza, misterio y grandeza.

Roma
En el Imperio romano el suicidio era una práctica relativamente frecuente y, a menudo, se consideraba una forma de salvaguardar el honor y evitar la derrota. Sin embargo, matarse por motivos exclusivamente privados era visto como reprochable. Entre los siglos I a.C. y I d.C. el número de suicidios alcanzó su punto máximo, involucrando a filósofos, emperadores, políticos y sus familiares.
Ejemplos notables:
- Marco Antonio, tras la derrota naval de Actium (30 a.C.).
- Cayo Casio Longino (Cayo Julio César), después de la batalla de Filipos (42 a.C.).
- Marco Licinio Craso y su esposa Porcia, tras la derrota de Bedriacum (69 d.C.).
- Cleopatra, quien se dejó morder por una serpiente venenosa (30 a.C.).
- Lucrecia, cuyo suicidio tras ser violada inspiró a pintores como Tiziano, Rembrandt y Botticelli.

Los llamados suicidios forzados también eran habituales. Por orden de Nerón, figuras como Petronio y Séneca terminaron sus vidas. En la élite, era posible obtener veneno de funcionarios; los esclavos, en cambio, representaban una pérdida económica, por lo que sus dueños podían reclamar compensación si el intento fracasaba.
Métodos habituales
Los romanos empleaban varios métodos, entre los que destacan:
- Ingesta de veneno (cicuta o “hemlock”).
- Corte de venas, a menudo en un baño tibio que facilitaba la circulación.
- Herida con daga o espada.
- Tragar carbones encendidos (como se relata en la muerte de Porcia) o dejarse morder por una serpiente (Cleopatra).

Ritualización del acto
Aunque no existían normas escritas, el suicidio se convertía en un evento casi teatral. El individuo anunciaba su intención a los familiares y organizaba un banquete en el que se discutía su futuro. La muerte se presentaba como una salida digna y ritualizada, contrastando con la brutalidad de las masacres públicas que también formaban parte de la vida romana.
Bibliografía
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- Kempys J., Suicide in the Ancient Romans based on the moral writings of Lucius Annaeus Seneca, Cracovia 1997.
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- Marx J., The idea of suicide in philosophy from antiquity to the present day, Varsovia 2003.
- Suicide. Antología de textos filosóficos, ed. Sahaj T., Toruń 2008.
- Suchanek‑Michalska M., The phenomenon of suicide. Long story briefly described, Mikołów 2011.
- Śledzianowski J., Suicide in the history and civilization of death, Kielce 2017.