historia historica

El tren 'América' del Tercer Reich: el cuartel general sobre raíles que decidió el destino de la Segunda Guerra Mundial

Un cuartel general móvil antes del Air Force One

Hoy en día el cuartel general móvil más conocido es el avión presidencial de EE. UU., el Air Force One. Antes de que ese avión tomara los cielos, Adolf Hitler utilizó otro tipo de cuartel general sobre ruedas: el tren "América", desde el que se tomaron decisiones que marcarían el curso de la Segunda Guerra Mundial.

Preferencia por la tierra

Hitler desconfiaba de los aviones y también evitaba los desplazamientos por mar. Se sentía más seguro en tierra firme, por lo que mandó construir un tren digno de su posición y del poder del Tercer Reich.

En 1937 se fundó la Deutsche Reichsbahn y se encargó la construcción de una máquina que se convertiría en leyenda ferroviaria. Tras dos años de obra, en agosto de 1939 el tren salió del depósito de los ferrocarriles alemanes.

Existen dos teorías sobre el origen del nombre "América": una sugiere que proviene de un pueblo francés donde Hitler combatió en la Primera Guerra Mundial; la otra, más polémica, relaciona el nombre con la fascinación del dictador por la conquista y exterminio de los indios americanos, que él veía como modelo para sus planes en Europa.

Un tren real, una ciudad sobre ruedas

Dependiendo del objetivo del viaje y del número de acompañantes, el tren podía contar con entre 8 y 16 vagones, alcanzando hasta 430 metros de longitud. En sus momentos de mayor actividad transportaba a más de 200 personas, convirtiéndose en una auténtica ciudad sobre ruedas.

Los vagones estaban siempre dispuestos en el mismo orden para garantizar una comunicación fluida entre los coches de mando y de transmisión.

Los vagones del Führersonderzug fueron fabricados por empresarios alemanes. Su aspecto exterior era similar al de los trenes civiles, pero el interior, de acero, estaba decorado según los gustos de Hitler y diseñado por una firma de Múnich conocida por introducir el estilo Art Nouveau en Alemania. Además, incluía calefacción y aire acondicionado, algo poco habitual en la época.

El coche privado de Hitler pesaba 63 toneladas, no por blindaje sino porque el Führer instaló un baño completo de mármol natural. El suelo tuvo que reforzarse con una losa de hormigón armado para soportar ese peso. El interior era elegante pero sobrio, sin lujos superfluos, pues Hitler consideraba innecesario el exceso de glamour.

Situado siempre en tercer lugar desde la parte delantera, el coche contaba con dormitorio, baño privado, salón con mesa de consejo, habitaciones para invitados y aseos. Dos guardias vigilaban constantemente la entrada y salida.

El personal a bordo incluía secretarias, cocineros, maquinistas, médico personal, barbero y soldados que operaban baterías antiaéreas. El nivel de servicio rivalizaba con los mejores hoteles del mundo.

Para los pasajeros había un vagón de baños y duchas de 78 toneladas, equipado con dos tanques de 2 000 litros, vestuarios y cinco aseos, dos de ellos con bañeras de mármol y acero.

El tren  América  del Tercer Reich: el cuartel general sobre raíles que decidió el destino de la Segunda Guerra Mundial

Albergue subterráneo en Stępin‑Cieszyn para proteger el tren del Führer.

Tren blindado y centro de mando

Desde el inicio de la guerra, el tren América se convirtió en la segunda residencia de Hitler, desde donde supervisó conquistas en Polonia, Francia y otros frentes europeos. A bordo recibía a dignatarios como el general Franco o el mariscal Pétain, quien tras visitar el tren emitió la famosa declaración de colaboración del Estado de Vichy.

Cada desplazamiento era una operación militar minuciosa: soldados inspeccionaban y marcaban la ruta, se preparaban trenes señuelo, se difundía desinformación sobre el itinerario y se establecían rutas de evacuación. Las estaciones de parada se elegían por su infraestructura de túneles o búnkeres, como el construido en Stępin‑Cieszyn.

El tren no carecía de defensa. Contaba con dos vagones antiaéreos equipados con cañones de 20 mm capaces de alcanzar objetivos terrestres a unos 4,7 km. Un vagón de comunicaciones albergaba teletipos, máquinas de cifrado (incluida la famosa Enigma), una central telefónica y una cabina de radio, lo que permitía a Hitler comunicarse en tiempo real con sus fuerzas.

El tren  América  del Tercer Reich: el cuartel general sobre raíles que decidió el destino de la Segunda Guerra Mundial

Celebración del cumpleaños de Hitler a bordo del tren.

Fin del recorrido

Tras la muerte de Hitler, la SS intentó destruir el coche privado para evitar que se convirtiera en trofeo de los Aliados. El tren, rebautizado como "Brandenburg" cuando Estados Unidos entró en la guerra, no era el único de su tipo: el Tercer Reich creó 25 trenes especiales para figuras como Hermann Göring, Heinrich Himmler o Joachim von Ribbentrop, todos con un diseño casi idéntico.

Al finalizar la contienda, los trenes fueron repartidos entre EE. UU. y el Reino Unido y usados por los comandantes aliados para administrar las zonas de ocupación. En la década de 1950 volvieron a la República Federal de Alemania, donde fueron remodelados como alojamientos de lujo para el canciller y dignatarios extranjeros, entre ellos la reina Isabel II y los Beatles. Finalmente fueron retirados del servicio a principios de los años 80.