historia historica

Ajedrez: ¿Entretenimiento demoníaco o juego de símbolos orientales?

Los habitantes medievales de Europa sabían que el ajedrez provenía del Lejano Oriente. Con el paso del tiempo surgieron numerosas leyendas que le atribuían poderes mágicos y orígenes fantásticos, aunque la Iglesia a menudo se mostraba hostil.

El juego que hoy conocemos llegó a Europa desde la India a través de comerciantes musulmanes que cruzaban la ruta mediterránea, probablemente a mediados del siglo X. Un siglo después, mercaderes escandinavos lo introdujeron en los países nórdicos mediante rutas bizantinas. Pronto estuvo presente en iglesias, cortes reales, tabernas, hogares y calles.

Los orígenes orientales dieron pie a relatos medievales que vinculaban la invención del ajedrez con personajes como Aristóteles o Palamides, supuesto primo mitológico de Menelao, quien habría creado el juego bajo las murallas de Troya. En la tradición medieval, Palamides –caballero de la Mesa Redonda, hijo de un sultán convertido al cristianismo– enseñó a otros caballeros a jugar y recibió un escudo ajedrezado, modelo que se popularizó entre las familias nobles.

Popularidad y simbolismo

Chaturanga, surgido en la India en el siglo V, era un juego de cuatro jugadores que simulaba escaramuzas. Cada jugador controlaba al visir, elefantes, carros e infantería, moviendo sus piezas según tiradas de dados. En el mundo árabe las piezas no representaban personajes humanos por prohibición coránica. Al principio, los europeos lo consideraron demasiado complejo, pero con el tiempo se convirtió en su entretenimiento favorito.

Ajedrez: ¿Entretenimiento demoníaco o juego de símbolos orientales?

La adaptación europea modificó las piezas para que reflejaran la realidad feudal. El visir se transformó en la reina, aunque surgió el problema de que un peón podía coronarse y crear «reinas» múltiples; para evitar la incongruencia de un monarca cristiano con varias esposas, se les llamó «damas». El elefante, mantenido por los árabes, fue reinterpretado como árbol, bufón o sombrero de obispo, y en el siglo XV se introdujo la torre. Los movimientos se simplificaron y, en el siglo XVI, el ajedrez tomó la forma que conocemos hoy.

Ajedrez: ¿Entretenimiento demoníaco o juego de símbolos orientales?

En nuestro país el juego llegó a través de la Rus de Kiev, la República Checa y rutas bálticas, fusionando tradiciones occidentales y orientales; por eso aún se usan indistintamente los términos «reina» y «dama».

Iglesia y estatuas

La Iglesia condenó el ajedrez como juego diabólico durante los siglos XI y XII. Hacia el final de la Edad Media la postura se suavizó, pues el ajedrez se incorporó a la cultura cortesana y caballeresca. La eliminación de los dados, considerados juego de azar asociado al demonio, favoreció una visión más tolerante.

Sin embargo, catedrales y abadías guardaban ajedrezes de lujo como símbolo de poder. Los piezas, elaboradas por artesanos orientales con marfil, marfil que se equiparaba al oro por su rareza y supuestas propiedades curativas, servían tanto para jugar como para demostrar la riqueza del tesoro y de su dueño.

Ajedrez: ¿Entretenimiento demoníaco o juego de símbolos orientales?

Los materiales –marfil, ámbar, coral, cera o madera– conferían a las piezas un aura casi mágica. En la literatura, como en la obra de François Rabelais "Gargantúa y Pantagruel", el tablero se describía como un escenario donde las piezas cobraban vida.

Aunque hoy se juegue en ordenadores, el ajedrez sigue despertando emociones y manteniendo una cierta magia que inspira a jugadores y artistas.

Bibliografía

  1. Eales, R. Chess. The History of a Game. Londres, 1985.
  2. François Rabelais, Gargantúa y Pantagruel. Cracovia, 2003.
  3. Giżycki, J.; Litmanowicz, W. Chess from A to Z, vol. I. Varsovia, 1986.
  4. Murray, J. R. H. A History of Chess. Oxford, 1913.
  5. Sołtysiak, M. "Arqueología del ajedrez: aporte al estudio de los cambios culturales relativos a la posición de la mujer en la Edad Media a través de la transformación del visir en reina". Homo Ludens, 2014.