El marco penal en la Polonia de los siglos XVI‑XVII
En las ciudades polacas de la Baja Edad Media y de la época moderna, la legislación penal preveía sanciones muy duras para numerosos delitos, como brujería, sacrilegio o profanación de cadáveres. Sin embargo, pocos crímenes resultaban tan repugnantes para los habitantes de la República de Polonia como la zoofilia, es decir, el acto sexual con animales.
El caso de Jan Panasek
Un sábado de septiembre de 1646, el zapatero Wojciech, originario de Kleczew (Gran Polonia), regresaba a casa tras pasar la noche en una posada. Al acortar el camino por la plaza del mercado, se topó con una escena escandalosa: Jan Panasek, conocido como "el gallo de la ciudad", mantenía relaciones sexuales con una vaca dentro de un granero.
Horrorizado, Wojciech corrió a informar a Grzegorz Czajka, concejal que era propietario del animal. Al día siguiente, Czajka convocó a los demás miembros de la autoridad municipal para investigar. Wojciech, actuando como testigo, describió con detalle el incidente y las características de la vaca.
Ante la gravedad del delito, el tribunal decidió interrogar a Panasek bajo tortura, práctica habitual en la época para obtener confesiones. El acusado admitió no solo el hecho, sino también haber cometido actos similares con otras dos vacas del mismo granjero. Tras la confesión, la corte municipal dictó la pena de muerte.
Fundamentos religiosos y legales
El jurista Bartłomiej Groicki, influenciado por el derecho germánico y la legislación carolingia, recomendó castigar severamente a quien mantuviera relaciones con bestias: «Quien tenga relaciones con animales será castigado con rigor». Estas penas buscaban tanto la retribución como el efecto disuasorio, en consonancia con la cultura judeocristiana.
El Antiguo Testamento ya condenaba la zoofilia. En Levítico se afirma que la unión sexual entre humanos y animales es una de las causas del diluvio divino, considerándola una gran impureza que provocó la ira de Dios.
En la Europa de la época, la ejecución por rompimiento del círculo era una forma habitual de castigo para delitos graves.
En la era moderna, el temor a la muerte y al castigo divino era extremadamente intenso. La falta de conocimientos médicos hacía que la población explicara las catástrofes y las enfermedades a través de la moral religiosa. Tras el Concilio de Trento, la Iglesia reforzó la enseñanza de castigos severos tanto en la vida terrenal como en la eternidad, consolidando la percepción de que la zoofilia era un pecado que podía provocar la ira de Dios y una nueva catástrofe.
Bibliografía
Fuentes:
- Biblioteca Milenaria.
- Groicki B., Progresso de los tribunales sobre el castigo al cuello, ed. K. Koranyi, Varsovia 1954.
- Libro del tribunal del alcalde de Kleczew, Biblioteca de la Sociedad de Amigos de la Ciencia de Poznań, manuscrito 859.
Bibliografía adicional:
- Grodziski S., Historia de la cultura jurídica polaca antigua, Cracovia 2004.
- Kamler M., El papel de la tortura en la justicia municipal polaca en la segunda mitad del siglo XVI y primera mitad del XVII, 3/1988, pp. 109‑125.
- Kuchowicz Z., El hombre del Barroco polaco, Łódź 1992.
- Tazbir J., Crueldad en la Europa moderna, Varsovia 1993.
- Wiślicz T., Sociedad de Kleczew y sus alrededores en la lucha contra el diablo (1624‑1700), "Kwartalnik Historyczny", vol. CXII, 2004, núm. 2, pp. 38‑60.
- Wiślicz T., Pedagogía del miedo en la Iglesia posttridentina en Polonia, en: Sic erat in fatis. Estudios históricos dedicados al Prof. Bogdan Rok, ed. E. Kościk, R. Żerelik, P. Badyna, F. Wolański, vol. I, Toruń 2012, pp. 283‑295.