historia historica

Nałożnice, guerreros y castrados: los esclavos eslavos en los países árabes

Introducción

Durante la Alta Edad Media, las mujeres eslavas de gran belleza y los hombres de gran vigor se convirtieron en mercancías muy codiciadas. Comerciantes judíos y árabes provenientes del Oriente Medio, la Península Ibérica y Bizancio recorrían miles de kilómetros para adquirirlos.

Los saqaliba: esclavos eslavos en el mundo islámico

El término saqaliba era el nombre colectivo que utilizaban los mercaderes árabes para referirse a los esclavos procedentes de la zona eslava. Las rutas partían del sur de Europa y llegaban hasta los puertos del Báltico, como Wolin (Jomsborg/Wineta), Truso prusiano o Hedeby escandinavo, pasando por mercados importantes en Praga.

Los compradores del sur pagaban precios elevados, normalmente en monedas de plata. No sólo los comerciantes se beneficiaban de este negocio; también las familias de los cautivos recibían compensaciones, pues a menudo eran los propios eslavos los que organizaban la captura de sus compatriotas.

Nałożnice, guerreros y castrados: los esclavos eslavos en los países árabes

El tráfico de esclavos era manejado tanto por señores de guerra tribales como por piratas, incluidos los vikingos escandinavos y los propios piratas eslavos, conocidos como more.

Incluso los primeros gobernantes de la dinastía Piast obtuvieron ganancias de esta actividad. Aunque la cristianización redujo el comercio humano, los esclavos siguieron siendo un motor importante de la economía piastica. En el siglo XII, el cronista Gallus Anonymus describió la invasión de Boleslao III el Gordo a los prusianos paganos, resaltando los inmensos botines y la captura de “hombres y mujeres, niños y niñas, innumerables esclavos”.

Los cautivos eran empleados como mano de obra en áreas recién desbosadas, fundando aldeas de servicio especializadas (porcicultura, herrería, etc.).

Rutas y destinos

Los eslavos occidentales, mayormente a través de Venecia, terminaban en la Andalucía árabe y el Norte de África. Por otro lado, los eslavos orientales, vendidos en Kiev, eran enviados al Imperio Bizantino y a la península arábiga.

Mercados como los de Córdoba y Bagdad estaban repletos de personas de piel clara, ojos azules y cabellos rubios.

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El poeta árabe Abu Yaqub Ali ibn Gabala, a principios del siglo IX, escribió: «Los langostas eslavas bloquean las calles de Bagdad». La abundancia de esclavos procedentes de Europa Central y del Este dio origen a pequeñas diásporas: en la Palermo árabe existía un barrio eslavo y, en Siria, se conservan nombres de origen eslavo.

¿Slav o esclavo?

Existe la teoría, impulsada por investigadores nazis, de que el nombre del pueblo eslavo proviene del latín sclavus (esclavo). La investigación moderna no confirma esa relación. Algunos estudiosos proponen que «eslavo» deriva de la palabra eslava *slovo* (palabra), es decir, los que hablan la lengua común, o de *slava* (fama, gloria), presente en muchos nombres propios.

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En la Roma antigua, a un cautivo se le llamaba servus, no sclavus. Fue en la Baja Edad Media, cuando el número de cautivos eslavos creció enormemente, que el término sclavus se asoció con la etnia eslava, convirtiéndose en sinónimo de “esclavo”. Este proceso muestra cuán saturado estaba el mercado de tráfico humano con cautivos de la región eslava.

Castración y carreras sin joyas

Una de las peores destinas para los esclavos vendidos en Arabia era la castración. Los niños y, en ocasiones, los hombres eran castrados, sobre todo cuando no resultaban útiles como soldados.

El erudito árabe Al‑Jahiz (776‑869) afirmó que “el primer paso de la castración de un eslavo es aumentar su inteligencia”. Según él, un esclavo eslavo no castrado permanecería con la supuesta “ignorancia innata” de su pueblo.

Aunque la castración era temida, muchos eslavos alcanzaron puestos de gran prestigio en las cortes califales. Las crónicas árabes relatan esclavos que, partiendo de la servidumbre, llegaron a ser funcionarios influyentes.

Nałożnice, guerreros y castrados: los esclavos eslavos en los países árabes

Los hombres eslavos también se destacaron en los ejércitos. El califa Al‑Mu'izz fundó una guardia personal compuesta por eslavos y aprendió su lengua para comunicarse mejor con ellos.

En al‑Ándalus, el califa Abd al‑Rahman III (912‑961) contaba con una guardia personal eslava de hasta 13 000 soldados, que también se encargaban de sofocar revueltas de tribus bereberes. Los eslavos fueron elegidos no solo por su valentía, sino también porque provenían de fuera del ámbito local, lo que los hacía menos propensos a conspirar contra el trono.

Una curiosa anécdota relata que el califa tuvo una amante eslava llamada Murchana, madre del futuro califa Al‑Hakam II, y que un comerciante eslavo, Ibrahim Ibn Jakub, le proporcionó el primer informe europeo sobre el reino de Mieszko.

Rebelión de los Saqaliba en el Magreb

En el reino árabe de Nekor (actual Marruecos), a finales del siglo X y principios del XI, los guerreros eslavos que formaban la guardia personal del emir Said ibn Saleh se rebelaron. Según la crónica árabe "Libros de caminos y reinos", los Saqaliba exigían privilegios y libertad; al ser rechazados, sembraron el terror y huyeron a las montañas del Rif, donde fundaron su propio asentamiento.

Probablemente el emir sofocó la revuelta y los rebeldes fueron ejecutados, aunque la existencia de una aldea eslava en la zona aún es materia de debate arqueológico.

En 2016 arqueólogos polacos iniciaron una búsqueda de la supuesta aldea eslava en Marruecos. Hasta la fecha no se han hallado restos, pero se espera que futuras excavaciones revelen el fuerte de los Saqaliba (Qarjat as‑Saqaliba).

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