Introducción
Alice Kraffczyk era una alemana de sangre pura, profundamente religiosa y, al parecer, aborrecía la falsedad y la hipocresía. Tras la Segunda Guerra Mundial, por motivos que sólo ella conocía, se convirtió en agente de inteligencia. No trabajó para ninguno de los nuevos estados alemanes;, a diferencia de sus famosos colegas, nunca fue descubierta ni capturada. Es, sin duda, el as bajo la manga de la inteligencia polaca.
Infancia y primeros años
Nacida en 1925 en Beuthen (hoy Bytom, Polonia) en una familia de alemanes de Silesia, Alice era la segunda hija de Helena y Walter Kraffczyk. Su infancia transcurrió en relativa tranquilidad, sin que la eclosión del conflicto le alterara la vida cotidiana, ya que, al principio, el ejército alemán parecía imparable.
A los dieciocho años fue reclutada como auxiliar de enfermería del servicio médico militar en Breslau (actual Wrocław). Cuando el frente oriental se acercó peligrosamente a Silesia, la familia enfrentó graves dificultades. Alice decidió permanecer en la sitiada ciudad y, cuando la situación se volvió insostenible, escapó atravesando la línea soviética, los bosques y los Sudetes hasta llegar a Checoslovaquia. Tuvo mucha suerte: no cayó en manos de los soviéticos.
Una infancia en Bytom, un servicio en la "Festung" Breslau… nada insinuaba que su futuro se enlazaría con Polonia.
Una traición al Tercer Reich
Al concluir la guerra, Alice no regresó a Alemania. Solicitó a la Misión de Repatriación Polaca en Múnich el permiso para volver a su ciudad natal, ahora parte de Polonia. No dominaba el idioma y, pese a sus cualificaciones, le resultó imposible encontrar empleo. Fue entonces cuando tomó una decisión sorprendente: ofreció sus servicios como espía a la República Popular de Polonia.
La historia de Alice Kraffczyk fue desenterrada por los historiadores del Instituto de la Memoria Nacional de Varsovia, Władysław Bułhak y Patryk Pleskot, quienes la relataron en su libro "Espías de la República Popular de Polonia" (Znak Horyzont, 2014).
Operaciones bajo el nombre "Halina"
En 1952 estableció una colaboración clandestina con la Oficina de Seguridad Pública del condado de Bytom, adoptando el alias "Halina". Como agente encubierta investigó a los especialistas extranjeros que trabajaban en la central eléctrica de Miechowice y se infiltró en la comunidad alemana de Bytom. Sus superiores la describieron como una agente "sincera y obligada".
El gran salto a Alemania Occidental
Tras cinco años de trabajo, el Departamento I del Ministerio del Interior (división de inteligencia) decidió trasladarla a la frontera alemana bajo el pretexto de reunificación familiar. Alice se reunió con sus padres y su hermano Günther en la Alemania Occidental y consiguió un puesto en el Estado Mayor de la Fuerza Aérea del nuevo Ministerio de Defensa de la República Federal Alemana, una verdadera joya para la inteligencia polaca.
Nota de entrevista secreta sobre Alice Kraffczyk.
Reconocimientos y métodos de trabajo
El teniente coronel Roman Medyński, oficial a cargo de Alice, elogió su ingenio, diligencia y valentía en un informe confidencial:
«Proporcionó materiales sobre la estructura organizativa y el personal de los distintos departamentos del Estado Mayor de la Fuerza Aérea de la NRF, sus actividades, bases exteriores, equipos aéreos y datos técnicos, dispositivos electrónicos instalados en determinados tipos de aeronaves, bases de reparación en la República Federal Alemana y países de la OTAN, estaciones de radar, etc.»
Más tarde trabajó en la Secretaría del Representante Parlamentario de la Bundeswehr, informando siempre al Ministerio del Interior polaco. Copiaba documentos, los fotografiaba con la icónica Minox, redactaba informes secretos y microfilmes, y nunca fue detectada.
Una vida de doble juego
En noviembre de 1973 fue trasladada al Ministerio de Asuntos Exteriores de Bonn y, poco después, se desempeñó como secretaria y traductora en el Departamento Consular de la Embajada alemana en Varsovia. Esta posición generó una curiosa paradoja: la contrainteligencia polaca comenzó a investigarla sin saber que ella era su propia agente.
Los agentes del Departamento II sospechaban vínculos con los servicios secretos alemanes, pero sus registros en el hotel MDM solo revelaron ropa interior (con una nota sobre su "alto gusto estético") y dos libros de oraciones en polaco y alemán, nada que indicara actividades de espionaje para Berlín.
La Minox era el instrumento de elección de todo espía socialista que se respetara.
Los contraespías no hallaron pruebas de colaboración con los servicios alemanes, confirmando que Alice trabajaba exclusivamente para la inteligencia de la República Popular de Polonia, consolidando su reputación de agente cautelosa y talentosa.
Retiro y reconocimiento
En 1974, a los 49 años, el intenso trabajo de espionaje había cobrado su precio en la salud física y mental de Alice. El coronel Leszek Guzik, subjefe del Departamento I, solicitó su jubilación y, en una carta al subsecretario del Ministerio del Interior, Milewski, resaltó su lealtad y dedicación a Polonia.
Guzik pidió que se garantizara su futuro, pues su única familia era su hermano que vivía en el extranjero. La solicitud fue aceptada rápidamente: Alice recibió un nuevo nombre legal, un salario fijo y una posición oficial.
El 4 de diciembre de 1974, con el rango de sargento mayor, fue galardonada con la Cruz de Caballero de la Orden de Polonia Restituta, la máxima condecoración del Estado polaco, con la siguiente justificación:
«Superó numerosas dificultades, penetró en uno de los objetivos más importantes y extremadamente bien protegidos del enemigo. Su labor, realizada en solitario en un entorno hostil, requirió gran fortaleza, vigilancia, sacrificio y habilidades conspirativas, así como un esfuerzo mental y físico considerable.»
La información transmitida es vital para las acciones políticas y la defensa de nuestro país.
Fuentes
El artículo se basa en el libro de Władysław Bułhak y Patryk Pleskot, "Espías de la República Popular de Polonia" (Znak Horyzont, 2014).