Casimiro IV "el Pío" (Kazimierz Płodny)
Casimiro IV Jagiello y su esposa, la princesa rusa Elzbieta de Rakúska, se casaron en 1454 por motivos políticos, poco antes de la Guerra de los Trece Años. El rey tenía 27 años y la reina 17.
Según los cronistas, Elzbieta no destacaba por su belleza, pero el monarca la aceptó y la relación resultó muy fértil: durante 38 años la reina dio a luz a trece hijos, entre los que se encuentran futuros monarcas y dignatarios. No se registran amantes ni escándalos; la pareja permaneció monógama y el rey solía viajar con su familia.
Augusto II "el Fuerte" (August the Strong)
Augusto II de Sajonia, también conocido como "el Fuerte", es famoso por su vigor sexual. Con su esposa, la princesa cristiana Kristina Eberhardina de Hohenzollern, tuvo un único hijo legítimo, Augusto III. Sin embargo, los relatos contemporáneos hablan de decenas de amantes y cientos de hijos ilegítimos.
"Augusto II no sólo rompía herraduras, también los corazones de mujeres de todas las clases sociales".
Estudios modernos indican que, aunque el número exacto es incierto, la cifra de alrededor de 300 descendientes es exagerada; sin embargo, sí se conoce a varias amantes reconocidas, como Aurora von Königsmarck (madre de Mauricio de Sajonia) y la bella Fatima, de origen turco o circasiano, que le dio dos hijos.
Segismundo III Vasa (Zygmunt III Waza)
Segismundo III, rey de Polonia y Suecia, contrajo dos matrimonios: primero con Ana de Habsburgo y luego con Constanza de Habsburgo. Con Ana tuvo cinco hijos, de los que tres murieron en la infancia; la madre falleció tras un parto complicado. Con Constanza tuvo siete hijos, pero ninguno sobrevivió hasta la edad adulta. A pesar de los rumores de libertinaje, la mayoría de sus descendientes murieron jóvenes.
Casimiro III el Grande
Casimiro III, conocido como "el Grande", se casó cuatro veces pero solo engendró cinco hijas legítimas. No dejó varones legítimos, aunque la tradición le atribuye varios hijos ilegítimos, entre ellos dos nacidos de la judía Esterka, su famosa amante. Se dice que utilizó un bula papal falsificada para legitimar una relación con Esterka, lo que provocó escándalo en la Iglesia polaca.
Ferdinando I de Habsburgo
Aunque no reinó en Polonia, el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico merece mención por su fecundidad. Su esposa, la princesa polaca Ana Jagiellona, le dio quince hijos antes de morir a los 44 años, agotada por los partos. Su famosa máxima familiar era: "Que otros hagan la guerra, y Austria se case".