historia historica

Santa Sofía: ¿Iglesia cristiana o mezquita musulmana?

Una leyenda cuenta que el emperador Justiniano recibió los planos para ampliar el templo, considerado una de las construcciones religiosas más bellas del primer milenio, de un séquito de ángeles. Aunque suene improbable, la historia refleja la dimensión divina de Santa Sofía, un cruce de estilos artísticos y culturales, y la unión de dos grandes religiones.

«¡Gloria a ti, Dios, por permitirme realizar tan obra!» Así resumió Justiniano I el Grande, emperador bizantino y santo de la Iglesia Ortodoxa, la culminación de la fase más importante de la construcción del templo.

Santa Sofía: ¿Iglesia cristiana o mezquita musulmana?

Santa Sofía es, sin duda, uno de los monumentos arquitectónicos más sobresalientes del mundo.

Era la joya simbólica de la corona de la dinastía de Justiniano, erigida en el corazón histórico de la actual Estambul. Los especialistas coinciden en que, bajo su mandato, el Imperio Bizantino alcanzó su mayor esplendor, tanto político como cultural.

Fundación imperial de Justiniano I el Grande

Justiniano se propuso restaurar el Imperio Romano en toda su extensión y poder. Adoptó el título de autócrata, ejercía un poder prácticamente absoluto y, durante sus cuarenta años de reinado, llevó a Bizancio a su cenit. Su legado incluye la codificación del derecho, que separó el derecho civil del penal. Fue también bajo su iniciativa que se construyó la parte más importante del templo, conocida hoy como Santa Sofía.

Del templo al museo: un patrimonio milenario

«Y no sabíamos si estábamos en la tierra o en el cielo…» escribió un emisario del príncipe Vladimir el Grande tras visitar la Iglesia de la Sabiduría de Dios, Santa Sofía. El edificio asombra por su forma arquitectónica, reflejo de influencias artísticas cambiantes. Su planta se sostiene en cuatro pilares masivos y en 107 columnas que distribuyen el peso de la enorme nave.

Santa Sofía: ¿Iglesia cristiana o mezquita musulmana?

Originalmente, la construcción se llamó Iglesia de la Sabiduría de Dios.

La inmensa nave, elaborada con piedra, hormigón y mármol, alberga candelabros musulmanes, ornamentaciones ricas y magníficos mosaicos cristianos que representan a San Juan Crisóstomo, Juan el Bautista, la Virgen María y al Pantocrátor, entre otros. Desde 1934 hasta julio de 2020, el edificio funcionó como museo, tras la caída del Imperio Otomano y la proclamación de la República laica de Turquía por Mustafa Kemal Atatürk.

Aunque la mayor parte de la expansión se atribuye a Justiniano, los cimientos de la primera basílica fueron puestos por Constantino el Grande en 326, y su primera fase se completó en 360 bajo su hijo Constantino II.

Una historia turbulenta: mitos, riquezas y leyendas

Los cimientos imperiales han sobrevivido, pero el templo ha sufrido incendios, rebeliones y terremotos. La primera estructura de madera se quemó en 404; en 415 el emperador Teodosio II ordenó su reconstrucción, pero la revuelta de Nika (532) la destruyó nuevamente, para ser erigida por Justiniano. A lo largo de los siglos, varios sismos amenazaron la edificación, pero nunca lograron destruir su belleza.

Una leyenda relata que Justiniano obtuvo la inspiración para el nuevo diseño tras conversar con un ángel. Lo cierto es que los materiales son excepcionales: columnas de mármol traídas de ciudades sirias y de Anatolia, mármol blanco, rosado y amarillo de islas del Mar de Mármara, Afyon y el norte de África, y columnas procedentes del templo de Artemisa en Éfeso, una de las siete maravillas del mundo antiguo.

Santa Sofía: ¿Iglesia cristiana o mezquita musulmana?

Santa Sofía sirvió como museo hasta julio de 2020.

En su interior se encuentran milagros artísticos: la vestibular exterior está coronada por una bóveda de mosaicos dorados; en la antigua basílica se hallan mosaicos con serafines y querubines. Según otra leyenda, las puertas de madera provienen del Arca de Noé.

Cuando los turcos otomanos conquistaron Estambul en 1453, el sultán Mehmed II la transformó en mezquita, cubriendo algunos mosaicos cristianos y añadiendo minaretes. El complejo alberga una biblioteca cavernosa, mausoleos, una residencia sultánica, una madraza y una fuente de abluciones. Muchos edificios musulmanes orientales actuales siguen el plano de Santa Sofía.

De museo a mezquita nuevamente

Hasta el 24 de julio de 2020, el recinto funcionaba como un enorme museo. Ese día, el presidente turco, Recep Erdogan, firmó un decreto que convirtió oficialmente a Santa Sofía en mezquita musulmana.

La decisión generó preocupación en la UNESCO, que advirtió sobre una posible vulneración del estatus de Patrimonio de la Humanidad.

«Santa Sofía es una obra maestra arquitectónica y testimonio único de la interacción entre Europa y Asia a lo largo de los siglos. Su condición de museo refleja la naturaleza universal de su patrimonio y la convierte en un poderoso símbolo de diálogo», afirmó la directora general Audrey Azoulay.

Santa Sofía: ¿Iglesia cristiana o mezquita musulmana?

Santa Sofía sigue cautivando a visitantes de todo el mundo.

Este edificio, una de las construcciones religiosas más bellas e importantes del planeta, ha adquirido una nueva dimensión religiosa sin perder su esplendor universal. Es, en esencia, una obra divina que manifiesta la evolución de estilos artísticos y culturales, y simboliza la unión ambivalente de dos grandes religiones: la cristiana y la musulmana.