Una boda fatal en el corazón de la ocupación
El 5 de junio de 1943, al mediodía, la iglesia de San Alejandro en el centro de Varsovia fue escenario de una boda que debía ser un momento de alegría para la resistencia polaca. El novio, el soldado de la unidad KOSA Mieczysław Uniejewski, contrajo matrimonio con Teofila Suchanek. Entre los invitados se encontraban 25 combatientes de KOSA, sus familias y varios amigos.
¿Cómo se autorizó una celebración con tantos agentes clandestinos?
La autorización vino del comandante de KOSA‑30, el teniente coronel Józef Szajewski (seudónimo "Philips"). Sin embargo, los miembros de la célula Zagra‑Lin, encargados de los atentados en Berlín, no asistieron al evento, aunque estaban al tanto de la boda.
Mientras la pareja pronunciaba sus votos, la Gestapo rodeó la iglesia y, al término de la ceremonia, irrumpió con una redada. De los 89 presentes, la mayoría fueron detenidos y llevados a camiones de la Gestapo que esperaban fuera del templo.
La redada y sus consecuencias
Los alemanes sabían exactamente a quién estaban arrestando; la operación fue meticulosamente planificada. En el penal de Pawiak se separaron los invitados vinculados a la resistencia de los civiles inocentes, que fueron liberados. Los combatientes fueron torturados; una oficial de enlace, Aleksandra Sokalówna, se suicidó ingiriendo cianuro en su celda.
Durante los registros en los domicilios de los detenidos, los nazis descubrieron a Friedrich Wilhelm Krüger, comandante SS y de policía del Gobierno General, y a Tadeusz Battek, quien bajo tortura reveló a los demás miembros de la célula.
Muchos de los presentes fueron fusilados. El novio, Mieczysław Uniejewski, murió en los escombros del gueto de Varsovia; su esposa y sus padres fueron enviados al campo de exterminio de Auschwitz‑Birkenau, donde sobrevivieron al final de la guerra.
¿Existió un traidor? El caso "Hel"
El desastre marcó el fin de la unidad KOSA‑30 y, con ella, de la célula Zagra‑Lin. Desde entonces, historiadores se preguntan si hubo un informante dentro del grupo. En 1971, Aleksander Kunicki (seudónimo "Rayski"), exjefe de inteligencia de OSA‑KOSY, publicó Frente Silente, señalando a Stanisław Jaster, alias "Hel", como el traidor que habría delatado la boda.
Según Kunicki, Jaster había sido capturado en 1940, liberado a cambio de colaborar con la Gestapo y, tras una supuesta fuga de Auschwitz en 1942, se infiltró de nuevo en la resistencia. En la boda no apareció, alegando que se había quedado dormido. Más tarde, fue arrestado junto al teniente Mieczysław Kudelski (seudónimo "Wiktor").
La versión contradictoria
La historia de la fuga de Jaster y su supuesta traición ha sido cuestionada. La historiadora Daria Czarnecka, en su estudio de 2014, demostró que los alemanes persiguieron activamente a Jaster después de su escape, que sus padres fueron arrestados y murieron en Auschwitz, y que no existen documentos que acrediten un juicio militar contra él.
Aunque la Unión Mundial de Soldados del Ejército Nacional no ha rehabilitado a Jaster, en 2019 el presidente Andrzej Duda le concedió póstumamente la Cruz de Caballero de la Orden de Polonia Restituta. La falta de pruebas concluyentes mantiene vivo el debate sobre si Jaster fue realmente un traidor o una víctima de la propaganda anti‑comunista.
El caso de la boda de San Alejandro sigue siendo uno de los misterios más oscuros de la resistencia polaca y continuará siendo objeto de investigación y discusión.