Últimos momentos en Babilonia
En junio de 323 a.C., en la temblorosa ciudad de Babilonia, Alejandro, a punto de cumplir 33 años y aún lleno de nuevos planes, falleció.
Así lo describe el historiador forense Jürgen Thorwald en su obra Ancient Medicine: Its Secrets and Power, preguntándose qué provocó la muerte del líder macedonio tras días de agonía.
Derrotado por Nergal: la hipótesis de la malaria
Los síntomas que se le atribuyen a Alejandro coinciden con los de la malaria: dolor epigástrico por esplenomegalia, trastornos mentales, intentos de suicidio y una “cólera” que lo llevó a querer lanzarse al Éufrates.
En la tradición mesopotámica, Nergal, señor del inframundo, enviaba enfermedades como castigo. La malaria, transmitida por la mosca de arena (Phlebotomus), era conocida desde hace milenios.
Thorwald señala que estas moscas pueden introducirse por los ojos, oídos y nariz, provocar infecciones gastrointestinales, ictericia, bronquitis y graves afecciones oculares. Sus picaduras generan manchas rojas, fiebre, sudoración, artritis y los llamados “bultos de Bagdad” en cabeza y manos.
La guardia conspiradora: teorías de envenenamiento
Otra hipótesis sugiere que Alejandro cayó enfermo después de una larga fiesta nocturna. Al levantar su copa de vino, habría exclamado que sentía “como si una lanza lo atravesara”. El veneno sería la causa.
Se barajan varios sospechosos: Cassandro, hijo de Antípatro, que estaba en Babilonia; la propia Roxana, esposa de Alejandro, que podría haberle administrado estricnina; o incluso su maestro Aristóteles. Plutarco relata una extraña “agua helada” extraída de una piedra en Nonacris y guardada en el casco de un asno, aunque la mayoría de los autores consideran este relato una invención.
Una copa de más: intoxicación por alcohol o helleboro
Algunas teorías apuntan a que el estilo de vida de Alejandro —conquistas interminables y banquetes copiosos— pudo haberle causado cirrosis o pancreatitis. El toxicólogo Leo Schepp y el historiador Pat Wheatley sugieren que pudo haber ingerido helleboro blanco (Veratrum album) fermentado en vino. Esta planta induce vómitos y, en dosis altas, provoca una muerte lenta con dolor abdominal, náuseas y debilidad, coincidiendo con los relatos de agonía prolongada.
Plutarco menciona que el cuerpo de Alejandro quedó “limpio y fresco”, lo que ha alimentado teorías de que pudo haber sido mantenido en coma y luego asesinado, pero la evidencia es escasa.
Conclusión
Si bien el envenenamiento y otras enfermedades (tifus, fiebre del Nilo Occidental) aparecen en la lista de sospechosos, la malaria sigue siendo la hipótesis más sólida, respaldada por la descripción de los síntomas y el contexto geográfico. El zumbido de moscas y mosquitos, esos silenciosos asesinos, parece la explicación más convincente.