historia historica

¿Los cartagineses sacrificaban a sus propios hijos a los dioses? [18+]

Introducción

Los historiadores griegos y romanos tenían pocas razones para describir a Cartago con elogios. Tras siglos de guerras, no sorprende que sus rivales los acusaran de los peores crímenes, a menudo sin comprobar los hechos. Sin embargo, no todas esas historias son simples invenciones.

¿Son los rumores de sacrificios infantiles una invención?

En la novela de Ben Kane Hannibal, enemigo de Roma, un héroe sugiere que un “regalo adecuado podría apaciguar a Baal Hamón”. Su interlocutor responde:

«A diferencia tuya, no mataría a un niño para complacer a un dios. Ese tipo de sacrificio es bárbaro.»

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¿Los relatos de sacrificios infantiles cartagineses son meras habladurías propagadas por historiadores hostiles? La pregunta ha resonado en novelas históricas, como Salambo de Gustave Flaubert, y en la visión negativa que Grecia y Roma tenían de Cartago.

Lo que dijo Diodoro

El historiador y viajero griego Diodoro Sículo, del siglo I a.C., menciona varias veces “prácticas púnicas crueles”. Un fragmento destaca:

«En el centro de la ciudad había una imagen de bronce de Cronos con los brazos extendidos; cada niño colocado sobre ella rodaba a una fosa de fuego.»

Diodoro identifica a Cronos con Baal Hamón, el principal dios cartaginés, consorte de la diosa de la fertilidad Tanit.

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¿Podría un autor del siglo I a.C. describir actos que ocurrieron siglos antes? Otros cronistas contemporáneos, como Polibio y Tito Livio, no mencionan tales sacrificios, lo que sugiere que la información de Diodoro proviene de fuentes indirectas o sesgadas.

Tambores para ahogar un lamento

Antes de Diodoro, el historiador griego Cleitarchus (siglos IV‑III a.C.) ya hablaba de sacrificios cartagineses, y su relato parece haber influido en Diodoro. Más adelante, Plinio el Viejo (siglo I d.C.) describió sacrificios humanos entre los enemigos de Roma, aunque sin referirse a niños. Por su parte, Plutarco menciona ruidos de flautas y tambores que cubrían el llanto humano en los rituales.

El autor cristiano Minucio Félix, del siglo II‑III, añade que se escuchaba «el llanto de niños asustados» en la plaza del sacrificio.

Es posible que todos estos autores hayan tomado su información de una única fuente contaminada, repitiendo el mismo mito sin verificación.

Fuego para Moloch

Los sacrificios humanos son bien documentados entre los cananeos, antepasados de los fenicios que fundaron Cartago. El Antiguo Testamento condena la práctica:

«...y sacrificaron a sus hijos e hijas al fuego, cosa que nunca les ordené...»

«Quien entregue a su hijo al fuego de Moloch será condenado a muerte...»

En estos textos aparece Moloch, que probablemente sea una mala traducción de melek (señor) o molk (sacrificio por fuego), más que el nombre de una deidad específica.

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¿Muertos prematuramente o asesinados?

Los hallazgos arqueológicos son controvertidos. En sitios cananeos, como Jericó, se han encontrado restos que indican sacrificios infantiles. En Cartago, excavaciones de 1921 revelaron urnas con restos carbonizados de niños junto a huesos de animales sacrificados. Descubrimientos similares se reportaron en cementerios cartagineses de Sicilia y Cerdeña.

En 2010, investigadores de la Universidad de Pittsburgh sugirieron que muchos de esos niños podrían haber sido recién nacidos fallecidos naturalmente y luego cremados, no víctimas de sacrificio vivo.

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Sin embargo, en 2013 la profesora Josephine Quinn (Oxford) refutó esa interpretación, argumentando que la proporción de niños muertos al nacer había sido sobrestimada. Inscripciones cartaginesas muestran a un sacerdote portando a un niño aparentemente vivo, y textos que afirman que los sacrificios “eran escuchados por los dioses”, lo que indica que eran ofrendas aceptadas.

La evidencia sugiere que, aunque los sacrificios de niños vivos pudieron ocurrir, fueron raros y circunstanciales. No obstante, es indudable que cientos de niños murieron en los fuegos sagrados a lo largo de los siglos, especialmente en períodos de crisis.

Conclusión

La historia de Cartago sigue guardando misterios. Las fuentes literarias, epigráficas y arqueológicas, aunque a veces contradictorias, apuntan a una práctica real de sacrificios infantiles, aunque no tan sistemática como la propaganda romana pretendía.

Inspiración

Este artículo se basa en el libro de Ben Kane Hannibal, enemigo de Roma, publicado por la editorial Znak Horyzont.