Introducción
Casi todas las ciudades mayas fueron abandonadas entre los siglos IX y X d.C. ¿Cómo ocurrió este colapso? En las últimas décadas, la evidencia climática sugiere que el cambio climático llevó a la civilización al borde del colapso.
La civilización maya
Los mayas destacan por su escritura, arquitectura, arte, matemáticas y astronomía. Su territorio se extendía por la península de Yucatán (México) y áreas del actual Guatemala, Belice, El Salvador y Honduras. El apogeo clásico (250‑900 d.C.) albergaba alrededor de 13 millones de habitantes, mayormente agricultores de maíz. Tras 800 d.C., la mayoría de las ciudades fueron abandonadas y entre el 90 % y el 99 % de la población desapareció.
Causas debatidas
Durante casi un siglo los investigadores han discutido las razones del colapso. Las hipótesis más citadas incluyen guerras, rebeliones, erosión del suelo y sequías. En la última década, la sequía ha ganado protagonismo como factor determinante.
Clima: ¿cómo influyó?
Los períodos secos más intensos coincidieron con el final del Periodo Clásico. Núcleos de sedimento de lagos y del Cuenco de Cariaco (a 2 500 km al sureste) indican que entre 750‑850 d.C. se vivió la sequía más fuerte de los últimos 7 000 años. Los investigadores liderados por Gerald Haug identificaron cuatro episodios de sequía extrema de 3‑9 años: ~760, 810, 860 y 910 d.C.
Los restos arqueológicos corroboran estos datos. Las últimas inscripciones talladas en monumentos de centros mayas importantes coinciden con tres de esas fechas (810, 860 y 910 d.C.). En la zona oriental (actual Belice) los mayas intensificaron rituales en cuevas para apaciguar a los dioses, creando lo que los científicos denominan un "culto a la sequía".
¿Por qué tanto seco?
El Sol y la zona de convergencia intertropical (ZCIT) desempeñan un papel clave. En verano la ZCIT se sitúa sobre la región maya, trayendo lluvias; en invierno se desplaza al sur, provocando sequía. Según Haug y colaboradores, al final del Periodo Clásico la ZCIT ya no alcanzó la zona durante los veranos, generando sequías prolongadas.
Variabilidad climática global
La sequía maya no fue un fenómeno aislado. En el mismo intervalo, Europa y Groenlandia experimentaron inviernos extremadamente fríos; anillos de crecimiento de árboles suecos muestran temperaturas bajas alrededor de 800, 860 y 910 d.C. En África, Nigeria estuvo seca entre 770‑960 d.C. y el Nilo se congeló en 829. Al sur, incendios forestales arrasaron Costa Rica a finales del siglo IX y los glaciares andinos registraron sequías cerca del año 900. Estas coincidencias subrayan que el clima cambiante fue un proceso a escala planetaria.
Un colapso gradual
El declive maya se extendió durante varios siglos, no solo años. Los asentamientos que sobrevivieron al Periodo Postclásico solían estar junto a lagos, ríos o la costa, lo que facilitaba el comercio y el acceso al agua. Primero se vio afectada la región sur (donde desapareció el 99 % de la población), y luego el norte de la península, a pesar de que el norte es más árido que el sur.
El nivel freático jugó un papel decisivo. El subsuelo yucateco, mayormente piedra caliza, permite que el agua de lluvia se filtre rápidamente a grandes profundidades. En el norte, el agua subterránea era relativamente superficial, mientras que en el sur estaba mucho más profunda, dificultando su extracción.
Para compensar la escasez, los mayas del sur construyeron presas, canales y reservorios. En Tikal, por ejemplo, el gran reservorio podía abastecer a 10 000 personas durante 18 meses. Sin embargo, la dependencia de la lluvia hacía que las sequías prolongadas provocaran graves crisis de agua. En el norte, el acceso a aguas subterráneas pudo mitigar temporalmente la escasez, pero también se agotó tras periodos secos prolongados.
Legado y lecciones
Al final del Periodo Clásico, la mayoría de la población maya desapareció, aunque sus descendientes continúan habitando Centroamérica. Este caso muestra cómo el cambio climático puede desencadenar el colapso de sociedades complejas, una advertencia relevante para nuestro mundo contemporáneo.
Referencias
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