Un accidente inesperado
El 7 de diciembre de 1941, mientras Japón atacaba Pearl Harbor, el joven piloto Shigenori Nishikawa (22 años) volaba un Mitsubishi A6M2 Zero como escolta de los bombarderos del portaaviones Shōkaku. Tras la primera oleada, su avión fue alcanzado por cazas P‑36 estadounidenses. Nishikawa derribó uno de los aviones enemigos, pero su propio Zero quedó gravemente dañado y con una fuga de combustible.
El plan de emergencia
Antes del ataque, el personal del portaaviones Hiryo había elaborado un protocolo para los aviones que no pudieran regresar: debían dirigirse a la isla de Niihau, la más occidental y pequeña del archipiélago hawaiano, donde un submarino de la clase I los recogería.
Al percibir la magnitud del daño, Nishikawa calculó que era más seguro intentar el aterrizaje en Niihau, a unos 130 millas de distancia, que regresar al portaaviones, que ya se alejaba hacia Japón.
El aterrizaje en Niihau
Tras veinte minutos de vuelo, el piloto avistó la isla de apenas 29 km de largo y menos de 10 km de ancho. Creyó que era deshabitada, pero pronto descubrió que una parte importante del territorio estaba habitada: casas, una estructura que recordaba a una iglesia y una comunidad de aproximadamente 130 personas.
El copiloto decidió no aterrizar y, al intentar subir de nuevo, su avión se estrelló contra una cerca y cayó entre los hogares. El piloto quedó atrapado bajo la aeronave mientras los habitantes, entre ellos Howard Kaleohano, un residente que hablaba inglés, acudían al lugar.
Hospitalidad inesperada
Kaleohano desarmó al piloto, le entregó ropa y lo llevó a su casa, donde su esposa le preparó el desayuno. Dado que el inglés de Nishikawa era limitado, llamaron a Ishimatsu Shintani, un apicultor de origen japonés que vivía en la isla, para que sirviera de intérprete. Shintani, sorprendido, se negó a traducir y se retiró sin revelar la información.
Más tarde, Yoshio Harada, que dominaba ambos idiomas, tomó el papel de intérprete y decidió ocultar la noticia del ataque a los Estados Unidos. La comunidad, sin saber que ya estaba en guerra, trató a Nishikawa como un invitado: le entregaron una corona de flores, le asignaron una habitación y hasta le prestaron una guitarra para que cantara canciones tradicionales.
El rescate que nunca llegó
Los islandeses esperaban la llegada del submarino prometido, pero este llegó a la 1:30 a.m. del 8 de diciembre y, tras una breve parada, partió nuevamente para cazar buques estadounidenses, dejando a Nishikawa varado.
Una transmisión de radio confirmó el ataque a Pearl Harbor, lo que obligó a los residentes a reconsiderar la situación del piloto.
Conspiración y conflicto
El administrador de la isla, Aylmer Robinson, estaba ausente; su sustituto, John Rennie, había fallecido en septiembre. Harada, como la figura de autoridad restante, debió decidir entre entregarlo a la autoridad estadounidense o proteger al piloto japonés.
Tras varios intentos de persuadir a los isleños, Nishikawa y sus aliados, incluido Shintani, planearon una conspiración para obligar al piloto a suicidarse honorablemente. El plan fracasó cuando los guardias fueron capturados por los propios residentes.
Harada y Nishikawa tomaron armas, neutralizaron a un guardián y se dirigieron a la casa de Kaleohano. Cuando este intentó huir, los conspiradores lo persiguieron, incendiaron su vivienda y, en medio de la confusión, dispararon indiscriminadamente.
El desenlace violento
La tensión culminó en una pelea mortal: un habitante atacó a Nishikawa con un cuchillo, y su esposa lo golpeó con una piedra, provocando su muerte. Harada, al verse superado, se quitó la vida.
Al día siguiente, las autoridades militares llegaron a la isla, declararon que la situación estaba bajo control y premiaron a los residentes por su valor. Curiosamente, en la ciudad natal de Nishikawa, Hashihama, se erigió una lápida de granito que lo honraba como "muerto en combate".
Isla de Niihau