Introducción
Según varios expertos, dos grandes potencias con enormes recursos y ejércitos extensos están a punto de enfrentarse. ¿Cuándo y dónde estallará la Tercera Guerra Mundial?
Visión de los expertos
Piotr Zychowicz (PZ): ¿Cuándo y dónde estallará la Tercera Guerra Mundial?
Jacek Bartosiak (JB): Ya ha comenzado, aunque la palabra “explotado” no sea del todo exacta. Hasta hace poco, Estados Unidos garantizaba el orden mundial, pero ahora su papel en Eurasia es cuestionado por China y Rusia.
PZ: En su primera fase, la guerra probablemente se desarrollará lejos de nuestras fronteras, en Asia y el Pacífico. En realidad, se trata de una competencia entre grandes potencias; el equilibrio de poder es la clave, y EE.UU. intenta mantenerse como guardián.
Cuando una potencia emergente amenaza el equilibrio en Eurasia, EE.UU. intenta contenerla y, de ser posible, destruirla. Ejemplos: Alemania bajo Guillermo I en la Iª Guerra Mundial, el Tercer Reich, el Imperio de Japón y la URSS. Hoy, China aspira a la hegemonía local – y quizá global – y se pregunta si será más fuerte o más débil que sus predecesores.

China es el Estado más poderoso de la historia que busca derrocar la hegemonía estadounidense.
JB: En los años 80 Japón dependía de EE.UU. para su seguridad, pero también mostraba tendencias expansionistas en el Pacífico. EE.UU. lo obligó, mediante un acuerdo de 1985 en el New York Plaza Hotel, a modificar sus parámetros macroeconómicos.
Esta es la fuerza que los estadounidenses ejercen en el sistema internacional y que China intenta arrebatar. La guerra ya está en marcha, pero es una guerra por flujos estratégicos. China es el rival más fuerte que EE.UU. haya enfrentado.
PZ: ¿Por qué?
JB: La contienda es, sobre todo, una lucha de potenciales económicos. En poder adquisitivo, China supera a EE.UU. y se aleja rápidamente de su rival. Nunca antes EE.UU. había tenido un adversario que produzca tanto y cuente con una población tan numerosa.
Ya no vivimos en una era industrial, sino postindustrial. La masiva informatización implica millones de kilómetros de cables y equipos electrónicos a bordo de los buques. No es posible lanzar nuevos barcos tan rápidamente como en la II Guerra Mundial, porque deben equiparse con complejos sistemas de software. Por ello, la Tercera Guerra Mundial se librará de forma distinta a la anterior: se empleará lo que ya está en arsenales y bases, lo que debilita a EE.UU. mientras China expande su flota.
PZ: China lidera la construcción naval. ¿Cuáles son las fortalezas de EE.UU.?
JB: China posee una industria mayor que EE.UU., no solo naval, y está construyendo una flota enorme. Sus debilidades? Depende de importaciones de materias primas, al igual que Japón en los años 40. Su concepto de guerra, llamado “mazo asesino”, se centra en misiles terrestres, minas y submarinos. EE.UU., por su parte, apuesta por una guerra aire‑mar en el Pacífico occidental.

Extracto del libro de Piotr Zychowicz y Jacek Bartosiak, La Tercera Guerra Mundial está llegando, publicado por la editorial Rebis.
Ambas potencias se preparan para un enfrentamiento. El objetivo chino es privar a la Marina de EE.UU. de la capacidad de dominar las aguas del Pacífico occidental; EE.UU. buscará imponer un bloqueo naval a China para cortar su acceso a materias primas. La guerra será, en gran medida, una contienda aérea y tecnológica.
PZ: El profesor John Mearsheimer, en La tragedia de la política de las grandes potencias, analizó la rivalidad sino‑estadounidense y predice que EE.UU. formará una coalición anti‑China para rodearla y bloquearla.
En el mapa del futuro teatro de operaciones, China quedaría rodeada por un semicírculo de aliados estadounidenses: Japón, Corea del Sur, Taiwán, Filipinas, Australia y Vietnam.
PZ: Para cerrar el círculo, EE.UU. necesita que Rusia se sume a la coalición anti‑China.
JB: Es como la guerra entre el Behemoth y el Leviatán: EE.UU. actúa como un leviatán naval que bloquea las arterias marítimas por donde China recibe sus recursos.
PZ: Hay poca probabilidad de una invasión terrestre exitosa.
JB: Exacto, China no puede ser ocupada. Xi Jinping anunció en Astana, Kazajistán, la iniciativa Belt‑and‑Road para crear una infraestructura terrestre que evite los mares controlados por EE.UU., además de asegurar acceso a los recursos energéticos rusos.
EE.UU. responderá con una fuerte contrarrevolución: bloqueará la expansión de tecnologías chinas como 5G, sancionará la exportación de microprocesadores, limitará el acceso al dólar y le quitará mercados a China. Todo ello alimentará el punto de ebullición.

Xi Jinping presentó la iniciativa Belt‑and‑Road en Astana, la capital más alejada del océano del mundo.
PZ: ¿Qué papel jugará Rusia? ¿ Se aliará con EE.UU. o con China?
JB: Ya está del lado chino, adoptando una postura revisionista en la rivalidad global.
PZ: ¿Cómo afecta esto a Putin?
JB: Putin está en un dilema: la mayoría de los rusos creen que China ganará, por lo que no quieren estar del lado de los futuros perdedores, pero también saben que, si China triunfa, Rusia también se beneficiará.
PZ: Si tuvieras que apostar, ¿quién ganará, EE.UU. o China?
JB: En 2015‑2016, cuando escribí Pacific and Eurasia. About the war, pensé que EE.UU. perdería. Con la llegada de Donald Trump, cambié de opinión: su política de contención – fuerza espacial, reforma naval, fin de la guerra en Oriente Medio y restricciones a sectores clave chinos – me hizo dudar.

Trump tomó en serio la contención de China.
Hoy creo que EE.UU. subestima la magnitud del desafío, aunque ya no estoy tan seguro de que pierda.
PZ: ¿Cuándo podría la rivalidad EE.UU.-China convertirse en una guerra real?
JB: Para 2030, me temo. En menos de una década podríamos ver otro conflicto.
PZ: No será una guerra como la de Irak o Afganistán, sino un enfrentamiento de potencias con recursos y tecnologías modernas.
JB: Exacto, una guerra simétrica entre dos superpotencias.
PZ: ¿Es posible predecir cómo se desarrollará?
JB: China tendría un éxito espectacular en la primera semana, como Japón tras Pearl Harbor, y después dependerá de la voluntad estadounidense de contraatacar en el Pacífico.

China lograría una victoria inicial impactante, similar a la de Japón en 1941.
PZ: ¿Qué detonante podría iniciar la guerra? Algunos dicen que Taiwán será el “Gdańsk” de la Tercera Guerra Mundial.
JB: Taiwán podría resistir una invasión china si invirtiera su dinero de forma adecuada, pero actualmente lo está gastando mal, comprando equipos estadounidenses costosos en lugar de desarrollar su propia capacidad defensiva.
PZ: Solo tengo dos esperanzas: que no se usen armas nucleares contra civiles y que la guerra no llegue a nuestro territorio.
JB: Todo depende de Rusia. Si se alinea con China, Europa del Este podría convertirse en la última barrera occidental, mientras un enorme imperio ruso‑chino se extiende de Brest a Shanghai, controlando la mayor parte de la producción mundial y los recursos energéticos.
Fuente
Extracto del libro de Piotr Zychowicz y Jacek Bartosiak, La Tercera Guerra Mundial está llegando, editorial Rebis.