Contexto: la ofensiva alemana en las Ardenas
Desde el 16 de diciembre de 1944 la contraofensiva alemana en las Ardenas siguió avanzando. Mientras el clima favorecía a los Aliados, la niebla y las nubes bajas protegían inicialmente a la Luftwaffe.
Los oficiales alemanes concluyeron que, si los Aliados agotaban su material, la Luftwaffe podría recuperar la superioridad aérea y apoyar la contraofensiva en el Oeste. Así se aprobó el plan “Bodenplatte”, un ataque masivo contra los aeródromos aliados en la línea del frente.
El plan “Bodenplatte”
La noche anterior al ataque, los pilotos recibieron los mensajes cifrados “Varus 1.1.45” y “Hermann 9.20”, referencia a la derrota de las legiones romanas en la batalla del bosque de Teutoburgo. El mismo día, el 1 de enero de 1945, la Luftwaffe debía despegar antes del amanecer, por lo que el consumo de alcohol estaba estrictamente prohibido.

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En el aeropuerto de Sint‑Denijs‑Westrem, cerca de Gante, estaban estacionados los escuadrones polacos 131, 302 Poznański, 308 Kraków y 317 Wileński. Los pilotos planeaban trasladarse a Grimbergen, cerca de Bruselas, para seguir festejando.

Según el recuerdo del sargento Jerzy Główczewski, apenas habían dormido dos horas cuando el oficial de guardia los despertó bruscamente: los escuadrones 308 y 317 debían despegar en quince minutos para atacar cruces alemanes.
“¡Respira!”, le gritó un mecánico mientras le obligaba a inhalar oxígeno para despejar la resaca.

El ataque alemán
Poco después, alrededor de 800 aviones de la Luftwaffe cruzaron el frente. Sobre la base polaca se avistaron más de cuarenta Focke‑Wulf Fw 190 que comenzaron a destruir aviones, vehículos y edificios. El combustible almacenado prendió fuego, cubriendo el aeródromo de una densa humareda negra.

Respuesta polaca
Aunque el combustible escaseaba, los pilotos polacos volvieron al combate. El teniente Wacław Chojecki derribó a un Fw 190 que se estrelló contra un árbol y luego contra un B‑17 en tierra.

Jerzy Główczewski describió la escena: “El humo negro cubría todo el aeropuerto; entre las llamas, los Spitfire verdes y plateados brillaban y las cruces negras eran claramente visibles”.

En un duelo intenso, Główczewski disparó a un Fw 190 que perdió potencia, giró y cayó en picado. Más tarde, su motor se apagó por falta de combustible, pero ya el combate había concluido.
Resultados y bajas
Los polacos derribaron aproximadamente la mitad de los aviones alemanes que atacaron la base. Las pérdidas alemanas fueron de 304 aviones y 238 tripulantes; entre ellos, 84 fueron derribados por su propia artillería antiaérea.
En el lado aliado se perdieron dos Spitfire en el aire y diecisiete más en tierra; 12 aviones aliados quedaron inutilizados y tres Spitfire sufrieron daños al aterrizar de emergencia.
Las bajas humanas fueron limitadas: cuatro miembros del personal terrestre murieron y dieciocho resultaron heridos; dos pilotos polacos perdieron la vida (el teniente Wacław Chojnacki y el teniente Tadeusz Niepodległości).
Trofeos y anécdotas
Varios pilotos regresaron con fragmentos de los Fw 190 derribados. El teniente Tadeusz Szlenkier mostró el fuselaje sin ala de un Focke‑Wulf cuyo piloto, al saltar, se rindió ante él.
Conclusiones
El 1 de enero de 1945 marcó la última gran batalla aérea en la que los polacos lucharon con Spitfires. Aunque la operación Bodenplatte destruyó 465 aviones aliados, el alto costo alemán no detuvo la ofensiva aliada, que dos semanas después rompió el cerco de las Ardenas y cruzó el Rin.
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