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No se puede simplemente apagar la EEI

La Agencia Espacial Europea (ESA) ha suspendido, por el momento, las misiones lunares conjuntas con Rusia. El pasado febrero, Dmitry Rogozin, jefe de Roscosmos, amenazó en Twitter con estrellar la Estación Espacial Internacional (EEI), nominada cinco veces al Nobel de la Paz, sobre territorio europeo o estadounidense.

Mientras EE. UU. anunció en diciembre que pretende mantener la EEI operativa al menos hasta 2030, la prórroga de los contratos actuales (vigentes hasta 2024) parece poco realista. Rogozin declaró que Rusia no seguirá colaborando mientras persistan las sanciones occidentales.

Esta semana la ESA comunicó que pondrá fin a la cooperación con Rusia en tres misiones lunares desarrolladas conjuntamente. Ya se había interrumpido el proyecto europeo‑ruso ExoMars, cuyo módulo de aterrizaje debía lanzarse este año y cuya planificación está ahora en duda. Por ahora, la EEI se convierte en uno de los últimos lazos entre Rusia y Occidente.

Entrevista de NEMO Kennislink a André Kuipers sobre el futuro de la EEI, su experiencia con los cosmonautas y su visión “cósmica” del conflicto terrestre.

Palabras incendiarias

“Fue un discurso muy infantil, nada propio de un estadista. Afortunadamente, Josef Aschbacher y Bill Nelson, directores de la ESA y la NASA, no respondieron con más provocaciones.”

¿Hay algo de verdad en esas amenazas?

“Miles de personas en Houston, Huntsville, Moscú, Múnich y Tsukuba (Japón) trabajan 24 horas al día para mantener la EEI operativa.”

“La vida a bordo sigue. El astronauta estadounidense Mark Vande Hei regresó el 30 de marzo en una cápsula rusa. No se puede dejar a nadie sin una ‘bote salvavidas’.”

Colaboración con los rusos

Kuipers describe su entrenamiento en Moscú y en la Ciudad de las Estrellas, donde aprendió ruso y se acostumbró al estilo directo de los cosmonautas. “Si demuestras que eres ‘uno de ellos’, sin actitudes de superioridad, la convivencia es muy agradable.”

Un periodo de auge

El astronauta vivió la época dorada de la cooperación ruso‑occidental, que floreció tras la caída del bloque soviético y se extendió a Europa, Japón y Canadá.

Recuerda cómo, en los años 70, simulaba un bombardeo nuclear soviético sobre Frisia mientras estaba en la Fuerza Aérea. Nunca habría imaginado volar en una nave rusa.

En 1998 se incorporó al cuerpo de astronautas de la ESA. Después de una estancia en Houston, recibió la oferta de volar en Soyuz. “En el transbordador eres pasajero; en la Soyuz realmente participas”. Su primera visita a la EEI fue en 2004 (11 días) y en 2011‑2012 pasó más de medio año en órbita.

Política en la estación

“No hablábamos de política. Los cosmonautas viajan por todo el mundo y usan el inglés. Si surgía el tema de Putin, cambiaban de tema; era territorio peligroso para sus carreras.”

“Claro que comentaba todo con familia y amigos, pero evitaba discutir política, sexo o religión con los compañeros para no tensar el ambiente.”

“Algunos estaban inmersos en la propaganda. Tras el accidente del MH‑17 en 2014, noté que un colega ruso estaba enfadado porque los neerlandeses culpaban a Rusia.”

Futuro sin la EEI

La EEI se construyó a partir de módulos como el ruso Zarya y el estadounidense Unity en 1998 y ha crecido hasta ocupar el área de un campo de fútbol, alojando habitualmente a siete personas.

¿Podría dividirse en una parte rusa y otra occidental? “Muy difícil. Los motores de control de desechos y los giroscopios están repartidos entre ambas partes; sin ellos la estación podría girar sin control o hundirse cientos de metros al día.”

“Teóricamente los rusos podrían separarse, pero su programa espacial carece de fondos y depende cada vez más de China.”

“En Occidente la tendencia es pasar a iniciativas comerciales, como la empresa estadounidense Axiom que ofrece vuelos tripulados con cohetes SpaceX. No sé si estarán listas para 2024; podríamos entrar en una era sin estación espacial, mientras China ya opera su propia estación habitada.”

“La ESA también necesita un nuevo socio para el rover marciano ExoMars, cuyo módulo de aterrizaje era ruso. Quizá haya que buscar alternativas en EE. UU. o desarrollar misiles europeos.”

Una visión sin fronteras

“Desde el espacio ves los límites humanos: fronteras, diferentes alumbrados, islas artificiales, carreteras, extracción de recursos y humo de incendios. Todo eso muestra cuán frágil es nuestro planeta.”

“Ver la Tierra desde el espacio genera el llamado ‘efecto perspectiva’: te das cuenta de que todo lo que tenemos es una esfera que podemos rodear en una hora y media. Nos hace sentir claustrofóbicos, no solo a nivel individual, sino como especie.”

“Nos recuerda que debemos resolver nuestros problemas aquí, porque no hay otro lugar al que escapar.”

Conclusiones del astronauta

Kuipers se considera ahora un “ciudadano del mundo”. “Cuando regresé a los Países Bajos, a veces me preguntaba si no estábamos mirando demasiado nuestro propio ombligo.”

“El conflicto tribal es primitivo; en el espacio aprendemos a trabajar con todos para sobrevivir. El viaje espacial muestra cómo deberíamos actuar en la Tierra.”

En 2013 recibió la Orden de la Amistad de Rusia de manos de Vladimir Putin; hoy la medalla está guardada y ha perdido su brillo.