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La linterna mágica: el primer medio visual de comunicación

¿Te imaginas un taller o una conferencia sin PowerPoint? La casi olvidada linterna mágica fue el PowerPoint del siglo XIX. Este proyector de placas de vidrio jugó un papel esencial en la divulgación de la ciencia.

Hacer la ciencia accesible a un público amplio parece una idea moderna, pero ya en el siglo XIX era habitual que científicos ofrecieran charlas fuera del aula para “elevar” a la clase media. No estaban dirigidas a la élite, sino a un público más amplio.

El instrumento favorito para estas presentaciones era la Laterna Magica o linterna mágica. Con ella, los científicos proyectaban imágenes pintadas o impresas – y, a partir de 1880, también fotografías en blanco y negro – sobre una pantalla o pared iluminada.

¿Invención holandesa?

Según los estudios, la linterna mágica tendría origen holandés, aunque el debate continúa. Frank Kessler, profesor de historia de los medios en la Universidad de Utrecht, afirma: “El científico holandés Christiaan Huygens es probablemente el primero que construyó una linterna de proyección. Los diseños anteriores contienen errores que imposibilitarían su funcionamiento.”

El término “linterna mágica” data del siglo XVII, época de Huygens. Proyectar imágenes era algo nunca visto, salvo en los juegos de sombras, lo que le confería un aire verdaderamente mágico. No solo científicos la utilizaban; pintores del siglo XVII aprendieron a crear profundidad mediante proyecciones, y el público la disfrutaba en ferias a cambio de una entrada.

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Kessler, junto a un colega, investiga actualmente cómo la linterna facilitó la transferencia del conocimiento científico. Su uso se popularizó especialmente a partir de 1900. “Con la llegada de la electricidad a las salas de conferencias, los profesores dejaron de depender de la luz de gas y pudieron conectar la linterna directamente a la corriente, lo que la hizo mucho más práctica”, explica.

Los docentes la empleaban en conferencias para colegas o para audiencias amplias. Además, los cambios pedagógicos de 1890‑1920 impulsaron su uso: los educadores creían que los estudiantes necesitaban más que teoría; al mostrar objetos e imágenes, se acercaban a la realidad. La visión se convirtió en una herramienta esencial, y la linterna cumplía ese papel.

En disciplinas como geología, astronomía, medicina o historia del arte, los profesores mostraban abundantes imágenes. “Los geólogos proyectaban fotos de expediciones pasadas y los médicos en formación observaban vistas microscópicas de gérmenes directamente en el aula”, relata Kessler.

Estudio comparativo

Usar la linterna recuerda a una presentación de PowerPoint actual, pero su impacto fue mayor. “Como los científicos no podían ilustrar sus argumentos de esa forma antes, la linterna generó una transferencia de conocimiento diferente”, señala Kessler. Por ejemplo, el historiador de arte alemán Hermann Grimm (1828‑1901) comentó que, gracias a la linterna, sus conferencias sobre Rafael comenzaron con la proyección de pinturas, en lugar de limitarse a discusiones teóricas.

La forma de investigar también cambió. Los historiadores de arte pudieron comparar obras proyectándolas una al lado de la otra, algo imposible sin la linterna.

Impacto

Las conferencias con “imágenes de luz” se pusieron de moda a mediados del siglo XIX, no solo entre científicos. Asociaciones liberales, grupos abolicionistas del alcohol o campañas de higiene usaron la linterna para potenciar sus mensajes. “Una buena imagen vale más que mil palabras”, afirma Kessler, aunque no dispone de cifras exactas, estima que la audiencia fue considerable, dirigida a la clase media y trabajadora.

La linterna también sirvió para propaganda ideológica y religiosa. Los protestantes, escépticos de las imágenes, aceptaban la linterna siempre que se utilizara con fines educativos y no de entretenimiento, pues la veían como una proyección objetiva de la realidad.

Salvado

Tras su uso masivo a principios del siglo XX, la linterna cayó en el olvido tras la Segunda Guerra Mundial, reemplazada por el proyector de diapositivas y el cine. Kessler cree que su invisibilidad actual se debe a su omnipresencia en la época: “Entre 1880 y 1940 era tan habitual que rara vez se mencionaba. Afortunadamente, se han conservado notas de conferencias y placas de vidrio que nos permiten reconstruir su uso”.