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NEMO Kennislink repasa las diez falsificaciones más exitosas de la historia

Los deepfakes son videos en los que se recrean digitalmente rostros de políticos o celebridades para que digan o hagan cosas que nunca ocurrieron. Con la tecnología actual son casi indistinguibles de la realidad. Pero los engaños no son nada nuevo; existen desde que el ser humano empezó a manipular la información. NEMO Kennislink ha reunido diez de los fraudes más "exitosos" de la historia, demostrando que la mentira siempre ha sido una herramienta poderosa.

1. Los diputados hablan con un doble

En abril pasado, diputados holandeses creyeron haber mantenido una reunión de 40 minutos con el jefe de gabinete de Alexei Navalny. Lo que en realidad escucharon fue la voz de un doble, no del propio Volkov. Al principio se sospechó de un deepfake avanzado, pero después se confirmó que era simplemente una persona que imitaba al funcionario.

2. El vino falso de Rudy Kurniawan

El estafador Rudy Kurniawan compraba vinos raros por decenas de miles de euros y los vendía como auténticos. Incluso rellenaba botellas de Château Lafleur 1947 con vino barato, engañando a coleccionistas de todo el mundo. En 2013 fue condenado a diez años de prisión; su historia aparece en un documental de Netflix.

3. La sábana de Turín, ¿autenticidad?

El lienzo que, según algunos cristianos, habría envuelto el cuerpo de Jesús después de la crucifixión se conserva en la catedral de Turín. Estudios modernos de datación sugieren que se trata de una falsificación del siglo XIII o XIV, mucho después de la época de Cristo.

4. El Hombre de Piltdown, un fraude arqueológico

En 1912 el aficionado Charles Dawson anunció el hallazgo de un cráneo que, supuestamente, representaba al "eslabón perdido" entre humanos y simios. No fue sino hasta 1953 que se descubrió que el cráneo humano había sido combinado con la mandíbula de un orangután, creando uno de los fraudes científicos más famosos.

5. La foto del monstruo del Lago Ness

En 1934 el fotógrafo Robert Wilson publicó una imagen que supuestamente mostraba al temido monstruo del Lago Ness. Décadas después se demostró que la figura era un montaje hecho con un submarino de juguete y otras manipulaciones, pero el mito sigue vivo.

6. El pánico de la radiodifusión de "La guerra de los mundos"

La adaptación radiofónica de Orson Welles de la novela de H.G. Wells, emitida en 1938, provocó una histeria masiva en EE. UU. Muchos oyentes creyeron que una invasión marciana era real y, aunque los informes de fuga masiva fueron exagerados, el episodio mostró el poder de la desinformación.

7. La carta falsificada de Constantino al Papa

En el siglo XIV se utilizó una supuesta carta del emperador Constantino el Grande concediendo autoridad al Papa Silvestre I. Análisis posteriores revelaron errores históricos (como la mención de Constantinopla, que entonces se llamaba Bizancio), demostrando que el documento era una falsificación posterior.

8. La teoría conspirativa de Pizzagate

El 4 de diciembre de 2016, Edgar Welch irrumpió armado en la pizzería Comet Ping Pong en Washington, creyendo que allí se gestionaba una red de pedofilia dirigida por Hillary Clinton. La historia, sin base alguna, se difundió como "fake news" y alimentó la violencia.

9. Manipulación fotográfica de líderes mundiales

Ya en 1865 un artista combinó la cabeza del presidente Abraham Lincoln con el cuerpo del político John Calhoun, creando una imagen humorística. Con el tiempo, regímenes autoritarios emplearon técnicas similares para borrar o distorsionar a sus opositores en fotografías.

10. La información como arma en la guerra

Durante la Segunda Guerra Mundial se usaron tanques inflables para engañar a los alemanes sobre el lugar del desembarco en Francia. En 1941, el general alemán Erwin Rommel desvió sus tanques en una parada militar en Trípoli para confundir la inteligencia británica. Ambos casos ilustran cómo la desinformación puede ser decisiva en conflictos.

Estos ejemplos demuestran que la falsificación, ya sea física o digital, ha acompañado a la humanidad a lo largo de los siglos, adaptándose a cada nueva tecnología.