El intercambio del "codo del Bug"
En la década de 1950, bajo los acuerdos de los Tres Grandes, la frontera oriental de Polonia se trazó mayormente a lo largo del río Bug. En el triángulo formado por los ríos Bug, Sołokija y Huczwa se encontraba el llamado codo del Bug, una zona aparentemente sin importancia pero que ocultaba abundantes depósitos de carbón negro.
Un regalo que se volvió recargo
Cuando se establecieron las fronteras, la URSS cedió a Polonia unos 480 km² de territorio sin conocer el valor del carbón subterráneo. Sólo unos años después, geólogos polacos descubrieron esas ricas vetas y la Unión Soviética decidió recuperar lo que había entregado.
Según el historiador Witold Sienkiewicz, la solicitud polaca de modificar la frontera se justificó oficialmente como una forma de incluir la cuenca alta del San oriental y construir un embalse de control de inundaciones, similar al de 1934. Sin embargo, la coincidencia entre el descubrimiento del carbón y la propuesta de intercambio genera dudas sobre las verdaderas intenciones.

El intercambio se formalizó el 14 de febrero de 1951 en Moscú. Polonia cedió los municipios de Krystynpol, Bełz, Chorobrow y Uhnów, además de fragmentos de Waręż, Dołhobyczów y Tarnoszyn. A cambio, recibió una parte del distrito prebélico de Lesko, que incluye la cuenca baja del San, desde Smolnik hasta Solina, con los pueblos de Ustrzyki Dolne y algunos yacimientos de petróleo agotados.
Consecuencias económicas
Tras la transferencia, la URSS construyó varias minas en el codo del Bug, llegando a extraer 15 millones de toneladas de carbón al año. Para comparar, en 1936 Polonia producía alrededor de 30 millones de toneladas de carbón duro en todo el país.

En 1953, el precio mundial del carbón era de 13 USD por tonelada (equivalente a más de 100 USD actuales). Si Polonia hubiese exportado ese carbón, habría generado aproximadamente 1,5 mil millones de dólares actuales al año. En total, la pérdida se estima en decenas de miles de millones de dólares a lo largo de varias décadas.
Lo que Polonia ganó
Como compensación, el país obtuvo un tramo de los Bieszczady, donde se construyó la presa de Solina y su embalse artificial en la década de 1960, ofreciendo vistas panorámicas y potencial turístico.
El intercambio dejó también una huella humana: cientos de familias fueron desplazadas o huyeron de las áreas cedidas, una tragedia que no debe olvidarse.