Introducción
Los neandertales ya producían pegamento a partir del alquitrán de abedul hace unos 200 000 años, pero ¿cómo lo lograban? Los arqueólogos demostraron que podían extraer cantidades útiles de alquitrán de la corteza del abedul, incluso con métodos rudimentarios.
¿Por qué el alquitrán era tan valioso?
El alquitrán de abedul mejoraba significativamente la unión de puntas de lanza, hachas y otras herramientas de piedra o hueso con mangos de madera. A diferencia de los tendones animales, el alquitrán permitía una unión más firme y fácil de aplicar.
Una solución práctica
Paul Kozowyk comenta: “No debemos imaginar que hace doscientos milenios alguien tuvo una brillante idea repentina. Más bien, la necesidad de unir herramientas de forma más eficaz llevó a los neandertales a experimentar con la corteza de abedul, que estaba disponible en abundancia como leña y como excelente material de encendido.”
Al retirar la corteza del árbol, ésta se enrolla naturalmente. Entre esas capas enrolladas se formaban gotas de material adhesivo en el fuego, que los neandertales aprovecharon para sus reparaciones. Con el tiempo, la disponibilidad constante de este recurso se volvió esencial.
Hallazgos arqueológicos
En el yacimiento de Campitello, cerca de Florencia, se descubrieron residuos de alquitrán de unos 200 000 años. Este hallazgo es una de las primeras evidencias de una “tecnología de transformación”, en la que los materiales originales se convierten en una sustancia completamente nueva.
Los residuos de pegamento de esa época son extremadamente raros; fuera de Campitello solo se ha identificado químicamente una cantidad macroscópica de alquitrán en el sitio de Königsaue, Alemania.
Recreación experimental
Geeske Langejans explica: “La arqueología experimental nos permite abrir una ventana a la tecnología neandertal. Calentamos corteza de abedul sin oxígeno para evitar la combustión y obtuvimos un alquitrán negro y pegajoso, usando solo materiales y técnicas disponibles en la Edad de Piedra.”
Temperatura: ¿realmente crítica?
Intentos anteriores con técnicas sin cerámica producían solo pequeñas cantidades de alquitrán, lo que llevó a suponer que el control de temperatura era crucial. Kozowyk y sus colegas demostraron que el alquitrán se puede producir tanto a 300 °C como a 600 °C, indicando que los neandertales no necesitaban un control tan preciso.
Métodos probados
En una réplica de una casa holandesa del Neolítico, los investigadores midieron variables como la cantidad de leña, la temperatura del fuego y la velocidad del viento. Encontraron varios métodos viables, desde simples rollos de corteza y brasas hasta instalaciones más complejas con fosas y pequeños hornos de tierra.
Langejans añade: “Es probable que el neandertal utilizara diferentes técnicas según la urgencia de la reparación. Los métodos más complejos daban mayores rendimientos, pero el control estricto del calor no era indispensable.”