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Los Países Bajos presentan un nuevo mapa geológico

Desde el pasado viernes, los Países Bajos disponen de un mapa geológico actualizado por primera vez en 43 años. En la presentación, celebrada durante el centenario del Servicio Geológico de los Países Bajos (TNO) en Utrecht, se explicó qué contiene este mapa, para qué sirve y por qué es necesario renovarlo.

¿Quieres obtener energía, localizar agua potable, construir una vivienda o una carretera? Primero debes conocer la composición del subsuelo: ¿dónde se encuentran los estratos que albergan petróleo, gas o agua caliente? ¿Dónde está la turba que provoca hundimientos, y dónde el suelo arenoso más firme? ¿Qué corrientes de agua subterránea atraviesan zonas contaminadas y recogen contaminantes?

Sin esa información, muchos proyectos resultan mucho más caros de lo necesario o, peor aún, están condenados al fracaso. Ese fue el mensaje central del simposio del Servicio Geológico de los Países Bajos.

Modelos

El Servicio Geológico recopila datos del subsuelo y los convierte en mapas y modelos tridimensionales. Hoy en día, los modelos son volumétricos, compuestos por voxeles (píxeles en 3 D) que actúan como bloques digitales tipo LEGO, y se vuelven más detallados a medida que se acercan a la superficie.

¿Por qué actualizar el mapa?

Al contrario de un mapa de carreteras, que necesita actualizaciones frecuentes, muchos piensan que la geología es estática y solo cambia en escalas de miles o millones de años. Sin embargo, la realidad es distinta: la turba se descompone, la línea de costa se desplaza y, tras la creación del Noordoostpolder, se añadieron “pegatinas” para ampliar el mapa. Lo que realmente ha cambiado es nuestro conocimiento del subsuelo.

Color

En 1822, el mapa geológico de los Países Bajos mostraba un solo color, etiquetando todo el subsuelo como Terrain Mastozootiques (suelo con huesos de mamíferos). En 1844, el científico del suelo Winant Staring elaboró el primer mapa que distinguía ocho tipos de subsuelo, como depósitos de dunas o capas de la tercera época. Ese trabajo condujo al mapa oficial de 1852, que diferenciaba entre Diluvium (depósitos marinos) y Aluvium (sedimentos aluviales).

El mapa de 2018 muestra una paleta mucho más rica: tonos de gris, rojo, verde, azul, amarillo y púrpura que representan arena amarilla, depósitos fluviales azules, sedimentos tidales verdes, turba marrón y fenómenos de la era glacial rosa, con límites extremadamente precisos. Además, permite visualizar antiguas áreas de marea, cauces de ríos y costas desaparecidas.

El proceso de elaboración

Mientras Staring recorría el país a pie y a caballo, los geólogos actuales emplean técnicas avanzadas: datos satelitales, mediciones gravitacionales y sísmicas (eco del subsuelo). Un punto de inflexión fue el descubrimiento del yacimiento de gas de Groningen en 1959, que obligó a perforar cientos de miles de pozos para obtener información detallada. Los registros, que incluyen más de 6 500 núcleos de perforación, se conservan en los archivos del Servicio Geológico.

Erupciones volcánicas y otros riesgos

El mayor entendimiento del origen del territorio también ha influido en el mapa. Lo que antes se percibía como simple arena o grava, ahora se reconoce como depósitos fluviales, zonas de marea o formaciones de dunas históricas. Según Tirza van Daalen, directora del Servicio Geológico, se seguirá actualizando el mapa a medida que se obtengan nuevos datos.

El mapa ayuda a evaluar el subsuelo como ubicación de almacenamiento, fuente de materias primas o base para cimientos, y a identificar riesgos como inundaciones, hundimientos, terremotos y erupciones volcánicas. No solo el territorio continental está incluido; por primera vez, también aparecen en el mapa las islas caribeñas que forman parte del Reino de los Países Bajos.