Impresionantes pinturas, altas torres y la eterna lucha contra el agua: todo eso reúne el nuevo y voluminoso libro dedicado a las iglesias de Groningen.
En la provincia de Groningen, las iglesias se alzan majestuosas sobre un paisaje rural amplio y desolado. Allí apenas hay árboles y, de vez en cuando, un pueblo construido sobre una elevación artificial (llamada *wierde*), lo que hace que las torres destaquen aún más. Crecí en el campo groenlandés y, en cada viaje en coche, mi madre, abuelo o abuela señalaban esas construcciones como si fueran pines en el horizonte, nombrando al instante los pueblos: Wehe‑den‑Hoorn, Baflo o Middelstum.
Agua, historia y reconstrucción
Estas iglesias no solo llaman la atención a distancia; cada una lleva una historia turbulenta. Con frecuencia fueron (parcialmente) reconstruidas tras inundaciones, embellecidas en tiempos de prosperidad o, al contrario, simplificadas durante la Reforma. Todo ello se recoge en Oda a las viejas iglesias de Groningen, donde la poetisa y editora de NRC Marjoleine de Vos y el autor Justin Kroesen aportan un texto por iglesia. De Vos describe la atmósfera y Kroesen, profesor de historia cultural en la Universidad de Bergen (Noruega) y antiguo investigador de la Universidad de Groningen, ofrece una visión detallada de la evolución arquitectónica.
Ejemplo: la capilla de Beerta
La historia de la capilla de Beerta ilustra perfectamente este devenir. Construida en el siglo XVI sobre una elevación, la medida era esencial porque la zona sufría constantes inundaciones del turbulento Dollard. Sin embargo, la catástrofe del diluvio de San Martín de 1686 dejó al pueblo bajo "el triste juicio de Dios" según el acta del consejo eclesiástico, obligando a una extensa renovación. Un siglo después, el derrumbe de la bóveda provocó la caída de piedras y la sustitución de los frontones por un tejado a cuatro aguas de tono azul‑verde, que aún se admira hoy. La transformación de Beerta resume cómo las iglesias se adaptaron a lo largo de los siglos.
Color y singularidad
Algunas edificaciones destacan por su tonalidad. La iglesia roja de Bierum, con una torre ligeramente torcida, llama la atención al pasar. Pero la más sorprendente es la de Den Andel, en el norte de la provincia: su torre se erige sobre un montículo separado de la nave, dejando un espacio abierto que ofrece una vista a un prado con ovejas y una mesa de picnic bajo el cielo holandés.
En el interior, un fresco del siglo XIV muestra a caballeros armados en duelo, citado por la estudiosa religiosa Saskia van Lier como ejemplo de una disputa resuelta mediante combate. Esa imagen brinda una visión impactante del pasado de la región.
Calidad y contenido del libro
El libro, aunque compacto, está muy bien escrito. Los textos son breves pero densos en información y salpicados de anécdotas fascinantes. Las fotografías, tanto del exterior como del interior, resaltan la diversidad y la belleza de estos lugares de culto.
¿Cuál es la iglesia más bella de los Países Bajos?
El catálogo no incluye todas las iglesias de Groningen; solo aparecen aquellas gestionadas por la fundación Oude Groninger Kerken. Por eso falta la Sint‑Willibrorduskerk de Kloosterburen, una construcción neogótica del siglo XIX que, a mi juicio, es la más hermosa del país, gracias a su aguja puntiaguda y su interior adornado con esculturas y vitrales.
Aunque algunas joyas quedan fuera, el libro ofrece suficiente material atractivo para quien ya conoce estas iglesias y también descubrimientos sorprendentes para quien se adentra por primera vez en su mundo.