Introducción
La investigación de pinturas suele centrarse en la superficie, pero las capas profundas de pintura y el propio lienzo guardan una gran cantidad de información. Los escaneos de rayos X de obras de Vermeer demuestran que varios cuadros provienen del mismo rollo de lienzo, ofreciendo una mina de oro para los historiadores del arte.
El contexto del Mauritshuis
En el Mauritshuis, rodeado de retratos, naturalezas muertas y paisajes del siglo XVII, el llamado Siglo de Oro holandés, destaca la famosa Joven con el pendiente de perla, pintada por Johannes Vermeer alrededor de 1665. Sin embargo, al observar la parte trasera de la cabeza de la joven, se percibe el lienzo desnudo a través de la pintura.
El pionero de los rayos X
Rick Johnson, profesor de Computational Arts and Humanities en la Universidad de Cornell, lleva una década utilizando escaneos de rayos X para estudiar los lienzos de grandes maestros, desde Vermeer hasta Van Gogh. Su objetivo: extraer pistas sorprendentes sobre el origen de las obras y las técnicas de los propios artistas.
Ingeniero de formación, Johnson se introdujo en el mundo museístico buscando imágenes de alta resolución que permitieran ver los hilos del lienzo, normalmente de menos de un milímetro de ancho. Con la ayuda de un programa informático propio, comenzó a contar esos hilos, convencido de que el patrón de la trama contenía información clave, como la posibilidad de determinar si dos obras procedían del mismo rollo.
Reconocimiento editorial
Inicialmente, los expertos mostraron escepticismo, pero los resultados publicados junto al Netherlands Institute for Art History demostraron que el 40 % de las pinturas de Vermeer pueden vincularse a otras obras del mismo maestro mediante el análisis del lienzo. Además, la técnica confirmó la autenticidad de una obra que antes se dudaba.
Automatización del recuento de hilos
Los escaneos de rayos X no son una novedad; ya en los años 30 se utilizaban para desvelar técnicas pictóricas. En aquel entonces, el recuento de hilos se hacía manualmente y solo en pequeñas áreas, lo que limitaba su precisión.
Con su experiencia en electrónica e informática, Johnson diseñó un sistema totalmente automático que convierte una imagen digital de rayos X en un mapa de densidad de hilos. En un lienzo típico de Vermeer, aparecen entre doce y trece hilos por centímetro, aunque la densidad varía por imperfecciones.
Emparejamientos en la obra de Vermeer
Al aplicar la técnica a los 34 cuadros atribuidos a Vermeer, Johnson identificó ocho pares de obras que comparten el mismo rollo de lienzo, como La mujer sentada al virginal y La encajista, o El astrónomo y El geógrafo. Un caso destacado fue la confirmación de la autoría de La mujer sentada al virginal, antes cuestionada, al demostrar que proviene del mismo lienzo que una obra indudablemente vermeeriana.
Johnson advierte que, aunque los escaneos aportan pruebas convincentes, siempre será necesario combinar la evidencia con otros estudios para lograr consensos definitivos.
Ampliando el horizonte: más maestros y tejidos
El método también reveló pares de lienzos en obras de Van Gogh, Monet, Dirk Bouts, Velázquez y Poussin. Ahora, Johnson dirige su atención a la pintura china sobre seda del siglo XII‑XIII, donde los hilos son mucho más finos (cientos por centímetro). La automatización es esencial, pues el recuento manual sería imposible.
La técnica puede aplicarse a cualquier objeto tejido, como banderas históricas o vestimentas, abriendo nuevas posibilidades en la historia forense del arte.