historia historica

Jaulas ligeras y ninfas del asfalto: la lucha contra la prostitución callejera en Rotterdam

Una molestia centenaria

La prostitución callejera ha sido una molestia desde hace siglos. En la actualidad, la policía de Rotterdam ha optado por una medida poco convencional: colocar una prostituta señuelo en la Nieuwe Binnenweg para disuadir a los clientes.

Siglo XIX: la prostitución cerca de los cuarteles

En el siglo XIX la prostitución era muy visible, sobre todo en ciudades con guarniciones militares. Las mujeres de placer rondaban los cuarteles y llevaban a los soldados a callejones o casas particulares. En 1860 el Ministro de Guerra denunció que más del trece por ciento del ejército holandés sufría de enfermedades venéreas, y advirtió que no se podrían ganar guerras con tropas enfermas.

Regulación y control

Para proteger a la población, cada ciudad adoptó normas específicas: prohibición de vestimenta indecente, sexo con menores y la oferta de servicios cerca de parques, escuelas o auditorios. Las prostitutas eran registradas por la policía y sometidas a controles médicos periódicos. Si se negaban a colaborar, la autoridad enviaba a “agentes” para ahuyentar a sus clientes.

Transformaciones después de 1960

A partir de la década de 1960 la problemática cambió con la llegada de drogas y proxenetas masculinos. En los años 80 muchas ciudades trasladaron la prostitución a zonas industriales fuera del centro, delimitando áreas específicas de trabajo para que los ciudadanos no se vieran afectados.

Estrategia actual: señuelos policiales

Hoy la policía de Rotterdam vuelve a emplear el método del “señuelo”. Utilizando prostitutas controladas, persiguen a los clientes habituales y recaban pruebas para desmantelar redes de prostitución forzada y tráfico sexual.