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Historia de la violencia de Boko Haram en Nigeria

Introducción

Hace un año, el grupo terrorista islamista Boko Haram secuestró a 276 niñas en una escuela del norte de Nigeria. El entonces presidente Goodluck Jonathan hizo poco por encontrarlas, lo que influyó en las elecciones de marzo, cuando los votantes del norte eligieron masivamente al exgeneral islámico Muhammadu Buhari. ¿Cómo surgió la división norte‑sur y qué relación tiene con Boko Haram?

División histórica entre norte y sur

El norte de Nigeria es mayoritariamente musulmán, pobre y con menores niveles educativos. El sur, por el contrario, es más próspero, cristiano y cuenta con una población mejor escolarizada. Estas diferencias no son sólo religiosas; el origen étnico ha sido determinante para el acceso a tierras, recursos y poder.

Orígenes étnicos: Hausa y Fulbe

Los grupos predominantes del norte son los Hausa, comerciantes, y los Fulbe, pastores. Llegaron a la región entre los siglos XII y XIII y, durante siglos, coexistieron sin grandes conflictos. En el siglo XVIII, el clérigo fulbe Shehu Usman dan Fodio lanzó una jihad (1804) que derribó a la élite hausa y estableció el Califato de Sokoto (1808). Los nuevos emires introdujeron la Sharia, pero la combinaron con costumbres hausa, creando una identidad híbrida hausa‑fulbe que oprimió a otras etnias mediante la esclavitud y el saqueo.

El legado colonial británico

Con la conquista británica a principios del siglo XX, el califato perdió su autoridad política, aunque su estructura religiosa permaneció. Los británicos mantuvieron la Sharia en asuntos civiles del norte, mientras que en el sur introducían misiones cristianas y escuelas al estilo occidental. El norte quedó educado mayoritariamente en la tradición islámica y se rezagó frente a las innovaciones técnicas del occidente.

Independencia y polarización

En 1960, los británicos fusionaron las regiones en un solo Estado nigeriano, pese a sus marcadas diferencias étnicas y religiosas. Poco antes de la independencia, abolieron la Sharia para evitar conflictos en una sociedad mixta. Tras la partida colonial, se creó un vacío de poder: los líderes regionales favorecían a sus propios grupos, generando desconfianza entre el norte y el sur. Los militares del norte, viendo amenazados sus intereses y su legado cultural, tomaron el control del país en sucesivas dictaduras hasta 1999.

Desigualdad económica y corrupción

El descubrimiento de petróleo en el Delta del Níger en los años 60 provocó un rápido desarrollo en el sur, mientras el norte, con poca industria, quedó dependiente del empleo público. La corrupción floreció; funcionarios controlaban la distribución de tierras y los ingresos petroleros. El crecimiento demográfico y la migración rural‑urbana generaron barrios marginales donde el crimen y la tensión intercomunitaria aumentaron, alimentados por políticos y medios que explotaban el sentimiento de “nosotros contra ellos”.

El surgimiento de Boko Haram

En la década de 1970, reformistas islámicos abogaron por la pureza religiosa y la reintroducción de la Sharia como respuesta a la corrupción. Boko Haram ("prohibición de la educación occidental") nació a principios del siglo XXI como un movimiento pacífico que buscaba un islam puro. Su líder, Mohammed Yusuf, captó el apoyo de jóvenes desempleados del noreste. Tras un enfrentamiento violento con la policía en 2004 y la muerte de Yusuf en 2009, el grupo se radicalizó, adoptó tácticas terroristas y, según el investigador David Ehrhardt, hoy está compuesto mayoritariamente por mercenarios sin amplio respaldo popular.

Escalada de la violencia

En los últimos años, la violencia ha cobrado miles de vidas y desplazado a más de un millón de nigerianos, sin que la religión o la etnia de las víctimas sea relevante. El actual dirigente, Abubakar Shekau, juró lealtad al Estado Islámico para materializar su sueño de un califato.

Respuesta del Estado y perspectivas

Durante el mandato de Goodluck Jonathan (2010‑2015), el ejército careció de armas y entrenamiento adecuados, lo que provocó desmoralización y motines. Desde principios de 2021, fuerzas armadas de Camerún y Chad, mejor equipadas, han ayudado a contener a Boko Haram, aunque el grupo no ha sido derrotado. Las esperanzas del norte están ahora en el presidente electo Muhammadu Buhari, cuya capacidad para erradicar al grupo y combatir la corrupción determinará el futuro del país, donde el poder político sigue siendo el factor decisivo.