Documentos desclasificados por la CIA
Tras solicitar información bajo la Ley de Libertad de Información, la CIA publicó una serie de documentos que revelan lo que ocurrió en el enclave desértico conocido como Área‑51. Entre los hallazgos destaca que el famoso avión espía U‑2 fue probado allí, convirtiéndose en una pieza clave durante la Guerra Fría.
Los misteriosos destellos sobre Nevada
En la década de 1950 los residentes de Nevada observaban luces extrañas sobre el desierto cerrado por el gobierno. Pronto se supo que allí existía una base aérea secreta. Los rumores de ovnis y de investigación extraterrestre, como en la película Independence Day, eran habituales, pero la realidad era mucho más terrenal: aviones de reconocimiento ultra‑secretos.
El U‑2 y su desarrollo
El U‑2, derivado de proyectos de Lockheed, se desarrolló en total secreto durante los años 50 y se probó en el lago salado de Groom Lake, en Nevada. El 25 de julio de 1955 llegó el primer prototipo y, casi de inmediato, comenzó a realizar vuelos a gran altitud. En aquel entonces, la idea de volar a más de 10 km de altura parecía imposible; los aviones comerciales que alcanzaban esa altitud describían luces extrañas, lo que alimentó numerosos reportes de ovnis.
Primeras misiones internacionales
En enero de 1956, los EE. UU. trasladaron algunos U‑2 a la base de Lakenheath, en Gran Bretaña. El primer ministro británico, Anthony Eden, temía que los soviéticos descubrieran el uso de la base para vuelos de reconocimiento, por lo que el Departamento de Estado estadounidense informó que solo había una aeronave, cuando en realidad eran cuatro.
Sin notificar a las autoridades de Alemania Occidental, los estadounidenses movieron los U‑2 a un aeródromo cerca de Wiesbaden. Desde allí, el 5 y 6 de julio de 1956, se realizaron los primeros vuelos de espionaje sobre Moscú y Leningrado, obteniendo fotografías aéreas sin ser detectados.
El U‑2 en los momentos críticos de la Guerra Fría
Aunque el presidente Eisenhower limitó los vuelos sobre la URSS tras las protestas soviéticas, el U‑2 siguió demostrando su valor. Sus imágenes fueron decisivas durante la Crisis de Suez, la invasión de Bahía de Cochinos, la Crisis de los Misiles en Cuba y en prácticamente todos los puntos críticos de la confrontación Este‑Oeste.
En 1962, durante la breve pero intensa guerra fronteriza entre India y China, EE. UU. permitió que los U‑2 sobrevolaran territorio chino para ayudar a la India. La base india que se ofreció a los estadounidenses más tarde sirvió para nuevos vuelos sobre la Unión Soviética.
En 1963, el presidente francés Charles de Gaulle anunció una prueba nuclear en el atolón Mururoa. Los vuelos del U‑2 sobre la zona proporcionaron a EE. UU. imágenes de los preparativos, permitiendo un seguimiento detallado de la prueba.