Introducción
Desde la crisis crediticia de 2008 y la recesión que le siguió, se ha puesto de moda publicar folletos en los que expertos explican la crisis de forma accesible. Con sus 118 páginas, el historiador Maarten van Rossem se suma a esta tendencia con Capitalismo sin frenos, subtitulado "El auge y la caída del fundamentalismo de mercado".
Un enfoque histórico
Van Rossem, historiador de profesión, aporta una perspectiva que diferencia su obra de otras. Considera el pensamiento neoliberal de libre mercado como una religión fundamentalista.
Los creyentes del mercado
Denomina a los defensores de esta ideología –economistas influyentes como Alan Greenspan y Milton Friedman– como “creyentes”, incluso “fundamentalistas”. Greenspan, entonces presidente de la Reserva Federal, percibió la cultura especulativa y la desregulación, pero prefirió no intervenir, confiando en que el mercado nunca fallaría.
Orígenes del neoliberalismo
Para explicar este comportamiento, Van Rossem recorre la historia económica desde la Gran Depresión. Sorprendentemente, señala que no fue Ronald Reagan, sino el demócrata conservador Jimmy Carter, quien impulsó la revolución neoliberal. A finales de los setenta, la idea de que el Estado debía garantizar el crecimiento estable y los sistemas de seguridad social quedó relegada.
El papel del lobby empresarial
Van Rossem no tiene una respuesta definitiva, pero culpa principalmente al lobby organizado del mundo empresarial. El gobierno pasó de ser la solución a parte del problema; Carter, a quien muchos historiadores critican por políticas débiles, se mostró receptivo a la nueva ideología y comenzó a privatizar y desregular.
Limitaciones del autor
El historiador muestra cierta dificultad al describir el funcionamiento de los mercados financieros. Quizá habría sido más efectivo centrarse en su punto fuerte: narrar una historia histórica que sitúe el presente en un contexto relevante.
Ejemplos ilustrativos
Un dato curioso que destaca es la enorme reducción de impuestos implementada por Reagan, acompañada de recortes insuficientes que generaron déficits y una deuda pública colosal. Reagan, también “creyente”, confiaba en que el mercado se autocorregiría incluso ante una mala gestión.
Conclusión
En conjunto, se trata de un libro ligero y ameno que ofrece una mirada interesante a la historia del pensamiento de libre mercado en Estados Unidos.