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Premio Spinoza a Lodi Nauta por su investigación transversal de la historia de la filosofía

Por primera vez, un Premio Spinoza se otorga a la filosofía. Lodi Nauta, de la Universidad de Groningen, recibirá este año 2,5 millones de euros de la Organización Holandesa de Investigación Científica (NWO) por su trabajo sobre la historia de la filosofía. “Entrenar con filósofos del pasado: ese es nuestro laboratorio”, afirma Nauta.

“Una mezcla de incredulidad, orgullo y una inmensa gratitud”. Esa fue su reacción al enterarse de que había ganado uno de los Premios Spinoza. “Es el galardón más importante de la ciencia neerlandesa. Cuando te lo anuncian te quedas sin palabras un buen rato. Uno se pregunta: ‘¿por qué a mí?’ Pero también lo veo como un premio colectivo para todo el campo”.

Lodi Nauta es profesor de Historia de la Filosofía en la Universidad de Groningen. El comité que otorga los Premios Spinoza lo elogió por la “forma innovadora en que combina conocimientos lingüísticos, históricos y filosóficos”. Su principal área de investigación es la transición del siglo XIV al XV, del periodo medieval al Renacimiento. El tema central de esa época –cuán lejos se puede teorizar sin perder el contacto con la realidad– sigue siendo vigente.

Pot Latin

Los humanistas criticaban al escolásticos medievales por usar un lenguaje demasiado técnico y abstracto, que según ellos alejaba de la realidad. Preferían una filosofía expresada en lengua corriente.

Nauta: “Los medievales consideraban el lenguaje como objeto filosófico de estudio. Ya actuaban como lingüistas avant la lettre, creando una teoría del significado de forma bastante abstracta. El problema era que debían hacerlo en la lengua que estudiaban: el latín. Ya no era el latín clásico y elegante, sino un latín técnico, casi un ‘latín de bote’”.

Sentido común

“Los humanistas decían a los escolásticos: ‘Creáis vuestros propios problemas filosóficos con ese latín de bote; colorea vuestra visión de la realidad. Al inundar el discurso de términos técnicos, veis el mundo de forma distinta’. Esa crítica influyó en la nueva imagen del hombre que surgió en el Renacimiento y la época moderna temprana. Mi trabajo sobre esta transición, sospecho, fue clave para recibir este premio”.

Esta tensión entre escolásticos y humanistas sigue vigente, afirma el galardonado: “Por un lado, la teoría y la abstracción –algo que naturalmente nos atrae en la ciencia y la filosofía– y, por otro, el recurso al lenguaje cotidiano y al sentido común. El ‘jargon’ está en todas partes: en la administración, la abogacía o la medicina. Cada profesión tiene su propio vocabulario y no hay nada de malo mientras no nuble la visión de la realidad ni sirva de escudo contra la crítica externa”.

Lenguaje ordinario

Así, los grandes pensadores del Renacimiento defendieron el uso de la lengua común en la filosofía. Pero, ¿qué consideraban ‘lengua ordinaria’? ¿Era la lengua vernácula?

Nauta: “No. Para la primera generación de humanistas, la lengua ordinaria era el latín clásico. Puede resultar extraño hoy, pues es una lengua que solo se estudia en la escuela secundaria, pero en la época del renacer clásico tenía un gran prestigio y los humanistas la propagaban como lengua culta”.

“El neerlandés no apareció hasta bien entrado el siglo XVII. Entonces surgen filósofos que escriben en la lengua vernácula, como Descartes –considerado el fundador de la filosofía moderna–, quien también redactó en francés, y el inglés Thomas Hobbes, que escribió un inglés excelente. Sólo entonces se produce el cambio al vernáculo; mientras tanto, el latín sigue siendo la lengua científica”.

Experimentos mentales

Curiosamente, la forma de pensar en la Edad Media no difiere tanto de la actual, señala Nauta: “ solemos imaginar la Edad Media como una época centrada en Dios y la fe, pero eso es una caricatura. Los pensadores medievales abordaban temas como ángeles y divinidad para reflexionar sobre cuestiones filosóficas profundas: tiempo, espacio, causalidad, bien y mal, y la relación entre lenguaje y pensamiento”.

“Tomemos la relación entre lenguaje y pensamiento. Los ángeles, que no poseen lenguaje propio, pueden leer los pensamientos de los demás; eso sirve como laboratorio para indagar la naturaleza del pensamiento. Los temas cristianos fueron el banco de pruebas para problemas filosóficos. Los medievales eran muy racionales”.

“Intentaban comprender racionalmente dogmas que hoy consideraríamos incomprensibles, como la Trinidad o la virginidad de María con un hijo. En el Renacimiento se tendía a aceptar esas doctrinas sin intentar explicarlas, lo que constituye una forma de pensar totalmente distinta”.

Laboratorio

Esto subraya la importancia de la historia de la filosofía, explica Nauta: “No disponemos de un laboratorio con microscopios, pero lo tenemos con nuestra mente. El ‘sparring’ con filósofos del pasado es, en sí mismo, el laboratorio. Las mismas preguntas reaparecen una y otra vez; por eso es esencial inspirarse en los pensadores anteriores”.

Una última cuestión importante: ¿cómo empleará el profesor el dinero del Premio Spinoza? “Quiero seguir cartografiando esas líneas de continuidad y discontinuidad entre la visión medieval y la moderna del mundo. Aún queda mucho por explorar y muchas fuentes no se han estudiado ni mapeado adecuadamente, por lo que necesitaremos muchos investigadores. También deseo colaborar más con colegas neerlandeses y extranjeros. No todo tiene que hacerse de una vez; todavía tengo tiempo”.

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