Entrevista a Geoffrey Parker
Geoffrey Parker (nacido en 1943) es un historiador militar de renombre internacional. En los Países Bajos se hizo conocido principalmente por sus libros sobre la revuelta holandesa. Su interés se centra en la logística militar; a diferencia de muchos historiadores neerlandeses, su enfoque es amplio y comparativo a nivel internacional. Su próximo libro, que saldrá próximamente, aborda el cambio climático como una de las causas del declive europeo del siglo XVII.
¿Se especializó en historia militar por casualidad?
— Fue una coincidencia. Asistí a una conferencia del profesor John Elliott de Cambridge sobre Europa entre 1494 y 1715, donde explicó de forma fascinante la guerra de España en los Países Bajos. Después de la charla, me acercó y comentó que era un misterio por qué España no logró suprimir la revuelta holandesa, que duró ochenta años. Le pregunté si podía ser su asistente de investigación si aprobaba los exámenes; él aceptó, aunque probablemente pensó que no lo lograría. Tres años después publiqué mi tesis The Army of Flanders and the Spanish Road, 1567‑1659 (1968, publicada en 1972), que investigaba esa misma cuestión.
¿Ha encontrado la respuesta?
— Sí, todo se reduce a la logística y a la estrategia política. España luchaba al límite de su capacidad: mil millas era el máximo que podía controlar eficazmente. En 1570 el Imperio español contaba con unos ochenta millones de súbditos, mientras que la República de los Países Bajos apenas tenía cien mil. Además, los holandeses se beneficiaban de su geografía, sus obras hidráulicas y sus fortificaciones.
¿De qué trata su libro más reciente?
— No se centra tanto en cómo se libró la guerra, sino en la logística, la estrategia y el abastecimiento de cientos de miles de soldados. Entrar en una guerra es fácil; salir de ella es extremadamente difícil. España lo vivió en el siglo XVI y América lo está viviendo en el siglo XXI. Cuanto más se invierte, más cuesta retirarse.
¿Es neutral en sus investigaciones?
— Nadie es completamente neutral. Escribí mi primer libro durante la guerra de Vietnam y noté paralelismos con la España del siglo XVI, que también luchó al límite de su alcance. Reconozco esos paralelismos, por lo que mi trabajo no es neutral. En cuanto a la revuelta, no me importa quién gane; amo tanto a España como a los Países Bajos y, como británico, no estoy emocionalmente involucrado en el resultado.
¿Aporta una perspectiva distinta al estudiar la revuelta holandesa?
— Creo que sí. Muchos historiadores neerlandeses no consultan fuentes españolas; pocos lo hacen. Conocer varios idiomas, incluido el español, permite acceder a referencias culturales y matices que de otro modo se perderían. Además, al estar más alejado, uno formula preguntas que los historiadores locales rara vez se plantean, lo que ayuda a situar la historia holandesa dentro de un contexto europeo más amplio.
¿En qué está trabajando actualmente?
— Recientemente concluí The Definitive Biography of Philip II (Barcelona, 2010), publicado solo en español y con 1.400 páginas. Planeo una versión abreviada en holandés o inglés bajo el título The Essential Philip II. Me interesa especialmente la última década del reinado de Felipe II (los años 1590), marcada por un brusco enfriamiento global que debilitó al imperio español. Tras 1600 el clima mejoró, pero a partir de la década de 1640 se inició una segunda fase de enfriamiento, conocida como la Pequeña Edad de Hielo. Ese será el eje de mi próximo libro.
¿Qué fuentes utiliza para demostrar el cambio climático?
— Utilizo tanto el archivo natural (anillos de los árboles, que indican la calidad de cada temporada) como el archivo humano (crónicas, diarios, pinturas). Por ejemplo, los relatos que describen una nevada continua o el congelamiento total de la Zuiderzee, y los cuadros de patinaje sobre hielo de la época holandesa, coinciden y permiten fechar eventos climáticos con precisión mensual o incluso horaria.
¿Cómo reaccionó la población europea a ese enfriamiento?
— En general, poco. Japón es una excepción: el shogun prohibió usar arroz para sake, construyó graneros y evitó conflictos bélicos, lo que permitió que la población se duplicara, la tierra cultivable se triplicara y el rendimiento se cuadruplicara. En Europa, en el siglo XVII hubo apenas cuatro años de paz frente a décadas de guerra. El enfriamiento global frenó el progreso industrial, provocó una caída demográfica de alrededor de un tercio y retrasó la recuperación; por ejemplo, Alemania tardó un siglo en volver a los niveles poblacionales previos a la Guerra de los Treinta Años.
¿Por qué considera el clima el factor más importante?
— Mi investigación sugiere que el enfriamiento rápido reduce las cosechas; si además hay guerra, la presión sobre la sociedad se multiplica. En mi libro argumento que el clima es probablemente la variable decisiva en la crisis del siglo XVII.
¿Qué lecciones podemos extraer para enfrentar el cambio climático actual?
— Los gobiernos deben ser mucho más proactivos en la preparación. En Ohio, donde vivo, aún contamos con ocho días de reservas de alimentos si el comercio internacional se interrumpe; al noveno día la población empezaría a morir de hambre. Depender del 100 % de la cosecha es una vulnerabilidad que no podemos permitirnos.
¿Qué debemos hacer cuando su libro salga a la venta?
— Todos deberían comprarlo y los responsables de políticas públicas al menos leer la conclusión. No es un sermón, es historia, pero puede influir. El libro muestra que el cambio climático del siglo XVII fue la última gran crisis climática de la que disponemos de abundante evidencia. La ciencia del pasado demuestra que el clima cambia y que sus efectos son decisivos; el debate ya no debería centrarse en si existe o quién tiene la culpa, sino en cómo actuar.
Obras de Geoffrey Parker
- The Dutch Revolt (Cornell University Press, 1977)
- The Military Revolution: Military Innovation and the Rise of the West, 1500‑1800 (Cambridge University Press, 1996)
- The General Crisis of the Seventeenth Century (coautor Lesley M. Smith, Routledge, 1978)
- The Global Crisis. Climate, War and Catastrophe in the Seventeenth‑Century World (Yale University Press, 2012; traducción holandesa, Het Spectrum, 2013)